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Cultura

Las protagonistas de la séptima papeleta

Jessica Arteaga - Laura Bautista - Juanita Cabrales - María García Herreros

09/08/2019

Volumen 5 - Nº 51 ago./2019
ISSN: 2422-2216

Las protagonistas de la séptima papeleta

En este trabajo se desarrollará el tema del rol de la mujer en el movimiento de la séptima papeleta de 1990 en Colombia.

Para analizar este asunto, primero se procederá a explicar en qué consistía este movimiento estudiantil, contextualizando la época en que se presentó, sus causas y consecuencias. Luego, se resaltarán algunos personajes importantes que fueron líderes imprescindibles para el triunfo de este movimiento y después se hará especial énfasis en el papel que jugó la Universidad del Rosario para la materialización de la Séptima Papeleta. Por último, analizaremos el papel que cumplieron las estudiantes rosaristas en el movimiento estudiantil y cómo fueron partícipes de él.

El movimiento de la constituyente representó una oportunidad gigantesca en que estudiantes de todas las universidades, sin importar las diferencias que tuvieran, se unieron por un ideal y consolidaron un movimiento de impacto nacional. Los estudiantes de la Universidad del Rosario que participaron en el movimiento lograron una vez más, destacar el papel del Claustro como actor fundamental en la historia de Colombia.

Durante el desarrollo del trabajo nos dimos cuenta de que nuestra hipótesis era totalmente contraria a lo que sucedió en realidad. Nosotras planteábamos que el rol de la mujer durante el movimiento había sido un rol pasivo, parcialmente discriminado. Pero, luego de que investigáramos, nos dimos cuenta de que no fue así; el rol de la mujer fue vital y jugaron un papel fundamental para el triunfo del movimiento. Esta participación femenina es altamente resaltada, ya que se denotó liderazgo y sentido de pertenencia por parte de las mujeres con el movimiento.
 
Las principales dificultades que tuvimos fueron: el acercamiento con las personas entrevistadas, ya que se hacía difícil ponerse de acuerdo en cuestiones de tiempo y lugar. Además, debido a que creíamos y teníamos ideas totalmente contrarias a lo que realmente sucedió, nos demoramos encontrando información que comprobará la discriminación de las mujeres durante la Séptima Papeleta, para luego darnos cuenta de que tal discriminación nunca existió. Otra dificultad que tuvimos fue el desconocimiento de fuentes que fueran pertinentes para el trabajo, ya que encontrábamos mucha información en internet, pero no estaba relacionada con la universidad o con la participación femenina del movimiento.
 

  1. CAPÍTULOS
  • LA MUJER ROSARISTA Y LA SÉPTIMA PAPELETA
La influencia de la Universidad del Rosario en el movimiento de la séptima papeleta es un hecho histórico comúnmente reconocido a nivel nacional. Generalmente, se les atribuye a los estudiantes hombres el liderazgo del grupo estudiantil, prueba de ello, fue una de las conferencias que se dieron durante la inducción del presente año de la Universidad del Rosario para la facultad de Jurisprudencia. En esta conferencia, no se resaltó, ni se mencionó en ningún momento la participación femenina, a pesar de que fue tan importante y activa como la masculina.

Las exalumnas de la facultad de Jurisprudencia que estuvieron presentes en la conformación del movimiento estudiantil que generó la propuesta de la Asamblea Constituyente fueron: Alexandra Torres, Marie Claude Joachim, Claudia Riveros, Ana Lucía Gutiérrez. Las cuatro mujeres compartían con los hombres del grupo sus ganas por realizar un cambio contundente que dividiera la historia nacional en un antes y un después. Su firmeza las hizo competentes para asumir las responsabilidades en las que se vieron involucradas, tanto ellas como los hombres, tenían claro que no existían diferencias entre unos y otros.

La inclusión fue tan efectiva que ni siquiera fue un asunto por el cual preocuparse. Las mujeres, según el testimonio de Alexandra Torres, quien fue la encargada de recaudar recursos para apoyar al Movimiento de la Séptima Papeleta, se sentían totalmente iguales en relación a los hombres. Ella se tilda a sí misma como una “mujer verraca” por lo que, aún si alguien hubiese intentado desacreditar sus aportes, ella no lo habría permitido. Esto es algo en lo que concuerdan todas las participantes mujeres, que impulsaron tanto la propuesta como los demás. Además, afirma que nunca se sintió discriminada y que no la trataban nada diferente sus compañeros que eran en su mayoría hombres.

Se podría afirmar entonces que la mujer tuvo un papel fundamental en el movimiento estudiantil, no solo con el ejemplo de Alexandra sino también con el de la decana de la época. Marcela Monroy tuvo un papel vital al momento de comunicarse con las mayores autoridades para informarles sobre la Séptima Papeleta; fue una gran impulsora de este movimiento, ya que creía, y sigue creyendo, que son los jóvenes quienes tienen la fuerza y determinación para poder cambiar y hacer progresar al país. Junto con el vicedecano, visitan al expresidente Alfonso López Michelsen, quien les brinda su apoyo e invita a perseverar.

Así mismo, expresaron sus deseos reformatorios al entonces subdirector de El Tiempo, Juan Manuel Santos Calderón, quien dio su visto bueno y manifestó el apoyo a la idea de la séptima papeleta. La decana fue incorporando a la política poco a poco al movimiento, incluyendo a candidatos presidenciales de la época como Carlos Pizarro León Gómez y Rodrigo Lloreda. Finalmente, el papel de la mujer se ve en su auge durante la Marcha del Silencio. La bandera de la Universidad fue llevada por una mujer. El propósito de la mujer abanderada fue de dar un mensaje del liderazgo que la misma tenía en la Universidad.

Para concluir este capítulo, la Universidad del Rosario fue líder indudable de este cambio histórico, quizá el de mayor impacto en los últimos años. Un cambio con la mujer como eje central.
 
  • PARTICIPACIÓN DE ESTUDIANTES ROSARISTAS EN EL MOVIMIENTO DE LA SÉPTIMA PAPELETA
Hacia 1987 en Colombia y más específicamente en la facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario se percibe la preocupación frente a la falta de formación de los estudiantes, con relación a los problemas que entonces afrontaba Colombia. Los jóvenes pasan de simplemente soportar la situación, a tomar lugar en ella. De esta manera, se decide por parte de las directivas que se deben resolver inquietudes e informar acerca de las raíces de estos problemas. Con la finalidad de terminar con esta problemática, se crea una cátedra denominada “Historia Política Colombiana”. Se consolidó por iniciativa propia, un grupo pequeño de estudiantes entre los que se destacan Oscar Ortiz, Alexandra Torres, David Peña, Marcel Tangarife, Pascual Ruggiero y Claudia Riveros entre otros. Estos estudiantes, junto con la decanatura se dieron la tarea de promover la eliminación de los auxilios parlamentarios, que eran partidas del presupuesto nacional que el gobierno daba a los congresistas para realizar obras en sus respectivas regiones, y en esta época especialmente representaban una enfermedad política. Es en este momento que surge un giro de 180º en el movimiento incipiente, fue la muerte de Galán el detonante de la reacción popular.

Posteriormente resaltan los estudiantes en su máximo esplendor; se convoca a una Marcha del Silencio que buscaba expresar el inconformismo que existía en el ambiente nacional, es un grito desesperado por convocar a todo un pueblo a una misma causa. El grupo promotor no tenía planeado rendirse, pero sí buscar de todas las formas posibles causar un impacto social y un cambio institucional.

El rector Roberto Arias Pérez ayudó dando esperanzas a los estudiantes de la Universidad del Rosario, los cuales dudaron por un momento en salir a las calles debido al marco de la inseguridad del contexto histórico que los rodeaba. A partir de esto, se inician en el Rosario y en otras universidades de Bogotá las dominadas “mesas de trabajo” del movimiento al que llamamos “Todavía Podemos Salvar a Colombia”.

En estas mesas de trabajo se debate sobre el desarrollo, la economía, la seguridad, sobre las guerrillas, la democracia, el constitucionalismo, la integración y relaciones exteriores entre otros. Es allí donde surge, como resultado del esfuerzo estudiantil, la propuesta de la Asamblea Constituyente. Aunque la propuesta parecía lejana, los análisis que se llevaban a cabo en grupo eran justificados debidamente y se acompañaban de la planeación correspondiente para saber cómo volverlo realidad. Esta pretendía garantizar el desarrollo armónico de la población, la defensa de los intereses nacionales, y la preservación de la democracia. Gracias a lo anterior, los estudiantes se tomaron el presente, se dedicaron a formularse preguntas en su cabeza que pudieran resolver de manera contundente la situación de desprotección y descontento por un país que perdió su rumbo y olvidó a sus ciudadanos. Se organizaron, sin estructura fija, muchos estudiantes que poco a poco pasaron a ser menos debido al tiempo que requería el hacer parte. No era pertinente crear jerarquías o limitarse con reglas sin fundamento ya que el objetivo estaba claro y sólo se debía trabajar para alcanzarlo.
Estos alumnos al ver que habían disminuido en número empezaron a temer que no adquirieran la suficiente fuerza, sin embargo, conformaron una sola mesa de trabajo con los que quedaban y no asimilaron en ningún momento la posibilidad de retractarse estando tan lejos.

El grupo mantenía una fórmula de trabajo que se basaba en la eficacia; consistía en exponer cualquier problema que encontrasen en el trayecto del proyecto, pero incluyendo a su vez una solución, de esta manera podrían avanzar continuamente. Además, con un gran costo académico, la universidad brindó espacios y colaboro en el proceso siempre con la presencia de docentes, sacrificando tiempo de clase y excusando a estudiantes que participaran en el movimiento.

Se puede resaltar que los estudiantes que hacían parte del movimiento de la Asamblea Constituyente olvidaron su vida personal durante esta época. A pesar de ser estudiantes, recibieron apoyo de diferentes campos nacionales que estaban de acuerdo con lo que planteaban, medios de comunicación, políticos, instituciones públicas y académicas, etc. Fernando Carrillo, profesor de Hacienda Pública de la Universidad del Rosario, se reunía entretanto con los estudiantes rosaristas para analizar las reformas constitucionales que debían hacerse imperativamente.

Las aspiraciones que nacieron allí anhelaban que se resolvieran de manera concreta las situaciones que afrontaban los ciudadanos, que les impedían desarrollarse en un ambiente próspero y sano, donde sus derechos pudieran ser garantizados.

 

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La constitución de 1886 no permitía la implementación de una constituyente, más el movimiento se basó en el artículo 21 numeral 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el cual establece que “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público […]” (Naciones Unidas). Con fundamento en este principio se concluye que para convocar la constituyente era necesario convocar directamente al pueblo.

La forma de darle fuerza a esta propuesta fue a través de una recolección de firmas que afirmaría la legitimidad del movimiento constituyente y como resultado se le otorgarían los mecanismos requeridos para convocar un plebiscito. El primer paso fue publicar en el periódico El Tiempo el aviso de la propuesta. Después empezaron a expandir los lugares de recolección de firmas con el objetivo de hacerse más visibles. El enfoque en este momento estuvo en difundir la propuesta por todos los medios posibles, con la necesidad de un trabajo duro y permanente.

Los estudiantes eran conscientes de que se requería mayor apoyo por parte de la ciudadanía, es por esto por lo que solicitaron a los estudiantes de otras universidades a unirse al proyecto, recibiendo y escuchando sus propuestas para que su adhesión fuera formal y equitativa con respecto a los ya incluidos.
La idea de que todo esto tuviera origen en un grupo de jóvenes estudiantes ganaba la confianza de la gente, que tenía claro que ellos no se verían presionados por algún partido político tradicional. La población se notaba cansada de que el poder fuese sustentado siempre por aquellos que solían olvidarse de la comunidad.

Además, los estudiantes eran reflejo de la esperanza que podría traer un cambio, puesto que la propuesta ofrecía una oportunidad de unidad nacional e inclusive de paz en medio de la discordia colombiana.
Teniendo en cuenta las entrevistas realizadas a los tres rosaristas en cuestión, se nos aconsejó que fuéramos actrices del cambio. Los entrevistados manifestaron que existe una necesidad creciente de que el estudiantado se una por una buena causa. Consideramos desde un punto de vista personal que hoy en día existen muchas diferencias entre los estudiantes. Precisamente, esta diferencia es entre los mismos estudiantes con relación a sus gustos y afinidades políticas y no tanto entre universidades, como se solía creer. En época de elecciones, cada estudiante apoya a su candidato, unos con más pasión que otros, unos con más tolerancia que otros.
 

  • LA SÉPTIMA PAPELETA
La séptima papeleta consistió en una propuesta, hecha por un movimiento de estudiantes universitarios conocido como , que buscaba que el pueblo colombiano votara si deseaba una nueva constitución. El movimiento de la constituyente quería que se realizara una reforma constitucional, a través de una Asamblea Constituyente, en la que se anhelaba lograr los siguientes objetivos: eliminar los auxilios parlamentarios, depurar el congreso de la república, modernizar los partidos y reformar la justicia.

Este proyecto se presentó en el año 1990, cuando se propuso que el 11 de marzo durante las votaciones a senado, cámara, asambleas, consejos, alcaldes y consulta liberal, se presentara una séptima papeleta que tuviera el siguiente texto: “Voto por Colombia. Sí a una asamblea constituyente”. Sin embargo, la registraduría no avaló esta propuesta y, por lo tanto, no imprimió dichas papeletas.

A pesar de esto, los estudiantes contaban con el apoyo de diferentes periódicos que imprimieron esta séptima papeleta, para que los ciudadanos las depositaran en las urnas. Estos votos no fueron contados por la Registraduría, y por lo tanto no fueron considerados válidos. Pero la Corte Suprema de Justicia avaló el resultado de dicha votación, considerando que no se puede ignorar la voluntad del pueblo ni limitar al poder constituyente primario. Luego el presidente Virgilio Barco, expidió un decreto de ley que ordenaba a la Registraduría realizar el conteo de votos de la papeleta para votar por una asamblea constituyente, que también se iba a imprimir junto con la de elección presidencial del 27 de mayo de 1990.

 Este Decreto de ley es el 927 expedido el 3 de mayo de 1990 por el presidente y dice textualmente: “El Gobierno Nacional, interpretando la voluntad de los colombianos […] debe proceder a dictar una norma de carácter legal que faculte a la Registraduría Nacional del Estado Civil para contabilizar los votos que se produzcan en torno a la posibilidad de convocar una Asamblea Constitucional, por iniciativa popular”. En este mismo decreto se determinó que texto iba a contener la tarjeta electoral la Asamblea Constituyente, el cual era el siguiente: “Para fortalecer la democracia participativa, vota por la convocatoria de una Asamblea Constitucional con representación de las fuerzas sociales, políticas y regionales de la Nación, integrada democrática y popularmente para reformar la Constitución Política de Colombia   SI     NO”
 
En esta votación se lograron 4’991.887 votos a favor y 226.451 en contra, logrando así el movimiento universitario cuya propuesta saliera victoriosa.
 
  • ¿QUÉ SUCEDIÓ ANTES DE LA SÉPTIMA PAPELETA?
Es imprescindible que conozcamos a fondo los acontecimientos que impulsaron este movimiento, y que representan las causas del deseo de una Asamblea Constituyente para reformar la constitución de 1886.
 

Estos hechos fueron:
  1. Masacre de La Rochela- 18 de enero de1989
La masacre de la Rochela fue un atentado, ordenado expresamente por Gonzalo Rodríguez Gacha, contra 15 funcionarios judiciales del Estado, de los cuales 12 resultaron muertos, cometido en Cimacota, Santander. Este ataque fue realizado por el grupo paramilitar “Los Masetos”, quienes recibieron la orden por parte de una alianza entre narcotraficantes, paramilitares y militares.
  1. Atentado a las instalaciones de “El Espectador”- 2 de septiembre de 1989
Las instalaciones del famoso periódico fueron blanco de un ataque terrorista ordenado por Pablo Escobar Gaviria. Un camión cargado con 55- 60 kilos de dinamita explotó cerca de la sede del Espectador. Este ataque fue perpetrado porque el periódico hacia constantes denuncias sobre los delitos que el Cartel de Medellín cometía.
  1. Asesinato de José Antequera- 3 de marzo de 1989
El 3 de marzo de 1989 asesinaron al líder del partido “Unión Patriótica”. El asesinato se cometió en el Aeropuerto El Dorado, cuando el líder político planeaba viajar a Barranquilla, convirtiéndose así en la víctima 721 del genocidio contra la UP. Cabe resaltar que durante la ejecución de este homicidio, resultó herido también el ex presidente Ernesto Samper.
  1. Asesinato de Luis Carlos Galán – 18 de agosto de 1989
Siendo uno de los asesinatos más conocidos por la popularidad de la víctima, Luis Carlos Galán Sarmiento murió durante un evento público realizado en el municipio de Soacha, Cundinamarca. Su asesinato fue planeado por una alianza entre narcotraficantes, agentes del estado y políticos, a quienes no les convenía que Galán se convirtiera en presidente. Quienes dieron la orden de ejecutarlo fueron: Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha y Alberto Santofimio Botero, dando fin a la ilusión de cambio que representaba Galán. Este hecho es considerado como uno de los mayores impulsores al movimiento de la Séptima Papeleta y la causante de que se llevara a cabo la Marcha del Silencio, donde la intención era dar manifiesto del descontento y el repudio por el asesinato de este personaje político.
 
  1. La Marcha del Silencio – 25 de agosto de 1989
Este evento se realizó como respuesta ante la violencia que se estaba presentado en el país, para rechazar los actos sangrientos que se estaban presentando y para exigir protección y seguridad al estado. Fue convocada por estudiantes Rosaristas y se conoció como “La Marcha de Silencio” de 1989. Esto dio paso a que luego se gestara el movimiento estudiantil de la Séptima Papeleta. Los estudiantes decidieron realizar la marcha, que salía de la Universidad del Rosario, Universidad Javeriana y Universidad Nacional de Colombia y luego se encontraban en el cementerio central.
  1. Atentado al vuelo 203 de Avianca- 27 de noviembre de 1989
El 27 de noviembre del año 1989 se conoció uno de los peores atentados perpetrados por el cartel de Medellín dirigido por Pablo Escobar. En el atentado del vuelo 203 murieron 107 personas y los restos del avión alcanzaron a 3 personas más en tierra, el total de muertes fue de 110. Este ataque iba dirigido para el candidato a la presidencia Cesar Gaviria, pero a último momento no abordo el avión salvándose de este fatídico desastre.
  1. Atentado al edificio del DAS- 6 de diciembre de 1989
Pablo Escobar Gaviria fue el autor de este atentado que dejaría como resultado 72 muertos y aproximadamente 600 personas heridas. Un bus cargado con 7 toneladas de explosivos estalló en la entrada de las instalaciones del cuerpo oficial para la época conocido como DAS, El objetivo militar de este ataque se encontraba dirigido hacia el general Maza Márquez, pero el resultado nuevamente no fue el esperado.
 
  • Y, ¿QUÉ SUCEDIÓ DESPUÉS?
Después de los resultados de las votaciones, ganando el sí a una reforma constitucional a través de una Asamblea Constituyente, se empezó el proceso para ejecutar la voluntad de la población y empezar con los requisitos requeridos para la creación de una nueva constitución. La Constitución Política de 1991 se diferencia a la de 1886 en varios aspectos como, por ejemplo: la definición de Colombia como un estado social de derecho permitió que se consagraran nuevas garantías que iban de acuerdo con los tratados internacionales de derechos humanos, el reconocimiento de las minorías, la protección del medio ambiente, la equidad de género y la determinación de la democracia como participativa, donde la soberanía recaía en el pueblo.
 

 

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  1. CONCLUSIÓN
Este movimiento demostró que los jóvenes pueden transformar la situación del país cuando deciden unirse y dejar las diferencias de lado. Ante tanto inconformismo, los universitarios decidieron cambiar el rumbo del país y tomar su destino en sus manos.
Además, es motivo de orgullo para sus estudiantes que la Universidad del Rosario fuera uno de los principales autores que, a través de su injerencia y perseverancia, dieron origen a la propuesta de la Asamblea Constituyente de 1991.
 
Pese a lo que se cree y a la situación histórica que se estaba presentando en ese momento, las mujeres que integraron el movimiento no sufrieron ninguna discriminación ni fueron consideradas inferiores por parte de sus compañeros hombres. De hecho, este movimiento represento una oportunidad para impulsar la equidad de género y demostrar que tanto hombres como mujeres, son todos iguales y tienen los mismos derechos. Se puede concluir, gracias a la información extraída de las entrevistas a mujeres protagonistas del movimiento como Marcela Monroy y Alexandra Torres, respectivas decana y estudiante de la Universidad del Rosario que se evidenció que las mujeres pertenecientes al Movimiento de la Séptima Papeleta no se sintieron tratadas de manera diferente ni discriminadas por su género como se pensó inicialmente en la hipótesis, sino por el contrario, las estudiantes integrantes del movimiento siempre fueron tratadas con igualdad y respeto.
 
Este trabajo, a partir de lo antes expuesto, permite investigar más a fondo y preguntarse sobre temas como la existencia de otros movimientos estudiantiles en Colombia como, por ejemplo: la Resurrección Estudiantil, La Generación de la Paz, Los Abanderados del Cambio, etc. y la participación de la Universidad del Rosario en dichos movimientos, junto con la integración de las estudiantes en ellos. 
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Entrevista Viceprocurador Juan Carlos Cortés González, abogado y especialista en Derecho Administrativo de la Universidad del Rosario, tiene un posgrado en Justicia Constitucional y Procesos Constitucionales de la Universidad Castilla La Mancha de España y es magíster en Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México. 

Entrevistado: Creo que jurídicamente la gran diferencia de un proceso constituyente de hoy al del 91, es que los colombianos se unieron entorno a la constituyente y hoy eso no esta tan claro, porque digamos actualmente tenemos una cantidad de temas dispersos, hay un menor espíritu común, un espíritu colectivo, en un momento como el de hoy al del 91 y eso se da porque vivíamos un proceso de violencia de afectación a la sociedad en la que todos nos sentíamos impactados y por eso mismo toda la sociedad se unió porque sabíamos que la constituyente  tenía mucho fondo como una ruta colectiva del país, era lo imaginable.
Uno siente una gran diferencia en esa realidad política y surgen esos esquemas no tan claros de que, si Colombia era viable o no, un estado fallido entonces sí, definitivamente necesitábamos una salida jurídica, política que nos unió al hablar de temas de paz, se funde la sociedad para decidir que el estado tenemos que sacarlo adelante en este caso particularmente del narcotráfico pues era el enemigo visible que marcó, eso retribuyó a querer fortalecer las instituciones, y lograr una paz; se crea la fiscalía, la corte constitucional, derechos, una plataforma moderna, etc.  Logrando vencer o aunque sea controlar el narcotráfico que pretendía el poder político pues teníamos que salir adelante, yo recuerdo por ejemplo el asesinato de Galán y en general la marcha del silencio que convocó una movilización social  en la que los partidos políticos no le caminaron, no querían que hubiera una forma constitucional de salir adelante pero realmente si fue una movilización social muy libre que llevo a que esto cogiera fuerza, un movimiento muy puro de  jóvenes para realizar la séptima papeleta y poder votar y así lograr renovar la política. Este movimiento sirvió para darle coherencia a este tema de que si necesitábamos el cambio y bueno se da el proceso de la constituyente que le permite a Colombia una nueva oportunidad hacia el futuro y uno empieza a analizar los temas de la constituyente que fue un gran avance constitucional con una variedad ideológica muy incluyente que sin esto no hubiésemos podido transformar al país y hoy vemos que el país ha cambiado para bien pues lo que tenemos en la actualidad es mucho mejor que lo que había antes pues nos permitió un nuevo aire para el país y que fue gracias a un proceso de paz.

La mujer tuvo un rol muy visionario e incluyente en el proceso, no sentí discriminación, ni sobrexposición alguna pero tampoco un pensamiento machista, ni feminista. Fue más un proceso homogéneo pues todos estábamos y deseábamos lo mismo, todos éramos iguales obviamente hubiésemos querido que hubiese más participación en la asamblea constituyente por parte de la mujer, pero no tuvimos tiempo de pensar que tendría que tener una mayor participación.

Entrevista Dra. Marcela Monroy, abogada de la Universidad del Rosario y tiene una especialización en derecho comercial de la Universidad de los Andes. Es socia y fundadora de Monroy Torres Abogados, oficina especializada en Tribunales de Arbitramento, derecho administrativo, comercial, litigios, y en proyectos de infraestructura

Entrevistada: Eso fue hace más de 20 años casi 30. Después de que se hace imposible la reforma constitucional a causa de la corte. Empezaron a promover la idea de la asamblea nacional constituyente y todos los candidatos se sumaron a apoyar la presidencia

Se arma un grupo grande de estudiantes que se dedican a promover todo y yo les ayudaba a los accesos del poder, por ejemplo con Juan Manuel Santos quien financia las papeletas, camisetas, yo si tuve un involucramiento directo, estuvimos trabajando mucho en eso y era raro ver a  El Rosario saliendo a la calle, aunque ha habido otros procesos este fue el más importante. No nos dejaron meter la papeleta porque el registrador dijo que no y los estudiantes se dividieron en grupos por todo el país, casi llegamos al millón de votos aunque muchos digan que fue menos, pero digamos que fue la gente que estuvo trabajando en eso. Después de ese triunfo viene el decreto del presidente Barco para convocar la Asamblea Constituyente y la corte de da vida libre. La corte suprema menciona a la séptima papeleta como un hecho político que había que tener en cuenta como manifestación ciudadana. Roberto Arias Pérez el rector ayudo mucho. Para la Marcha del Silencio, él nos convocó y nos dijo que el alcalde no los dejaba marchar y él dijo: si yo fuera ustedes, marcharía de todas formas. Convencieron a Pastrana, tuvieron el apoyo y se dio una marcha gigantesca. Entra Gaviria y se hace el acto legislativo y se saca el proyecto para votar por la constituyente en la que votaron 3 millones de personas, hubo mucha abstención porque la gente ni entendía. Los estudiantes querían formar una lista y que la encabezara García Márquez. Él dice que si no están unificados los estudiantes no participa. Los estudiantes se fueron por diferentes lados, una nota importante es que Los Andes no participó y cuando ganamos se mostraron como los dueños, cuando en realidad estaban en contra. Los más unidos fueron Rosario y Javeriana. Yo era muy cercana a Galán y a los diferentes políticos de la época, y la verdad a mi sí me impacto mucho la muerte de Galán, y pensé: hay que hacer algo, no puede ser que la universidad se quede quieta. Entonces el rector, los decanos y yo decidimos convocar a los estudiantes en el aula máxima. Uno nota que esto impulsa al estudiante, y ahí comentamos la idea de realizar la marcha, las directivas descienden y hablan y los estudiantes se dan cuenta de la importancia de esta clase de movimientos de estudiantes. A veces se necesita que haya esa invitación e impulso de las directivas a los estudiantes, generarles dudas, porque de esta forma surgen los movimientos estudiantiles, que en el mundo son claves. Si uno no le da ese apoyo institucional a los movimientos estudiantiles y que los estudiantes se puedan expresar, no se dan estos movimientos. Hay que comprometer al rector y a los directivos. Esto impacta muchísimo, hace que este país cambie. Se debe buscar que el movimiento estudiantil se una por una sola causa, que fue lo que sucedió en esa época: en el partido conservador con Rodrigo Vereda, Antonio Navarro y Carlos Pizarro que estaba en el M-19, cesar Gaviria representando a el partido liberal, Ernesto Samper que estaba en el partido Poder Popular. Fue impresionante porque toda la gente firmó por una constituyente que lograra eliminar los vicios de la política, tristemente ya los resucitaron, porque la mermelada no es nada distinto a lo que en esa época fueron los auxilios políticos, que es inclusive peor.

Entrevistadora:¿Participaron de otras facultades o solo estudiantes de jurisprudencia? (Laura)
No, participaron muchos más. Obviamente ahorita solo me acuerdo de los de derecho porque eran los míos, pero también había gente de otras facultades sin duda, aunque los de derecho eran quienes lideraban.
Entrevistadoras: Nuestro trabajo está más enfocado al papel de la mujer, por eso entrevistamos a la doctora Alexandra Torres.

¿La participación de ellas fue discriminada?
Entrevistada: No para nada, todo lo contrario, eran líderes. Y más El Rosario, tenía una decana mujer.
Entrevistadora: Pero me imagino que para llegar a ser líderes si sufrieron algunas dificultades, ¿no?
Entrevistada: A mi en la decanatura me hicieron mucho la guerra y a mí me trataron de quitar la decanatura muchos profesores primero que, porque era muy joven y que como así, porque yo era muy joven, yo tenía 31 años. Pero los profesores más importantes, más viejos y de más renombre me dieron su apoyo. Pero a nivel de la séptima papeleta mucha gente nos atacó, pero no porque fuéramos mujeres sino porque les parecíamos que estábamos locos. Incluso el caricaturista Ozuna saco una caricatura muy chistosa porque Juan Diego Jaramillo, que era un dirigente conservador, escribió un artículo que decía la guardiana del manicomio se volvió loca. López Michelsen al inicio nos apoyó, pero luego se echó para atrás cuando él fue incluso el que en parte nos dio la idea. A él le gustó la idea porque él había hecho algo parecido en el frente nacional. Y después se fue totalmente en contra, porque claro hay que reconocer que era un procedimiento extraordinario, digamos raro, nunca se había hecho antes y entonces decía que había una ruptura del hilo constitucional, y en parte sí, pero es que había una especie de petrificación de la constitución y no había forma de reformarla, entonces era necesario esto. No considero que hubiera surgido un nuevo derecho, considero que eso es un sofisma, pero sí llegaron cosas buenas, como por ejemplo los derechos fundamentales y también hubo cosas malas, como el aumento del gasto público, pero considero que hay más cosas buenas que malas.

Entrevistadora: Doctora una pregunta: nosotras revisamos un artículo de la Revista Semana, y a pesar de que la Universidad del Rosario fue uno de los principales promotores, los nombres que aparecen en este artículo no corresponden con estudiantes Rosaristas, sino con estudiantes de la universidad de los Andes, la Javeriana y el Externado.
 
Entrevistada: Eso es mentira. Los líderes fueron profesores, directivos y estudiantes del Rosario, como Humberto de la Calle, Oscar Ortiz, Hernando Herrera, Enrique Vargas, Pascual Ruggiero, Alexandra Torres, Claudia Riveros, Jorge Orjuela, y hay mucha más gente que me falta. También participó gente de otras universidades como Diego López que era estudiante de la Javeriana, Claudia López no me acuerdo de haberla visto en las reuniones. Pero principalmente todo fue en el Rosario, las reuniones, la logística, el rector nos dio inclusive acceso libre a la fotocopiadora. Pero eso es mentira, las cabezas del movimiento no eran de otras universidades, eran principalmente del Rosario y de la Javeriana. Después se fueron uniendo gente de otras universidades, pero el origen fue en la Universidad del Rosario y la Javeriana, casi en igualdad de condiciones.
Por ejemplo, Catalina Botero no era participante del movimiento juvenil de la séptima papeleta, era enemiga de este proyecto e iba totalmente en contra de él, Fabio Villa y Alejandra Barrios si me acuerdo de que participaron. Los Andes no tuvo a nadie del movimiento, estaban en contra de esto, estaba totalmente ausente, pero después se volvieron pro-constituyentes.
 
Entrevistadora:¿Durante su trayectoria como estudiante del Rosario sintió alguna vez discriminación o se sintió por debajo de los hombres?
Entrevistada: Pues sí, porque había profesores muy machistas. Profesores que durante la clase te decían mamita y muñequita, y la verdad era muy molesto, inclusive nosotras las mujeres hicimos que sacaran a ese profesor. Pero dentro de este mundo de abogados, hay mucha gente así, pero nadie realmente se dejaba, las mujeres con las que yo tenía contacto no percibí que este machismo las frenara. En el Rosario había profesores viejos, que eran como viejos verdes y que hacen comentarios inapropiados, pero uno no le paraba bolas a eso, salvo que fueran comentarios muy pesados, en ese caso nosotras íbamos y hablábamos con el decano y le comentábamos esta situación.
 
Entrevistadora: ¿Qué pasó con el movimiento después de la Séptima Papeleta? (Juanita)
Tristemente se disolvió, yo creo que después de que no lograron hacer una lista, cada uno cogió por su lado. Pero creo que este es un momento donde este movimiento estudiantil debería resucitar, para hacer un control político de alguna forma. Los jóvenes deberían unirse, dejar de lado su color político, porque hay cosas a pesar de las diferencias, en las que se pueden poner de acuerdo y unirse, hay temas que son comunes.

Entrevista a la Dra. Alexandra Torres, abogada de la Universidad del Rosario que se desempeña como Gerente de Mercadeo y Ventas del Centro de Convenciones Ágora.

Cuando matan a Luis Carlos Galán, un grupo de estudiantes se reúnen en la Universidad Externado de Colombia, ahí toman conciencia y vemos que no se puede seguir así, ya que en esa misma semana habían matado a un magistrado de la Corte Suprema también.

Esa semana había sido muy complicada y decidimos hacer la Marcha del Silencio que sale de la Universidad del Rosario, Universidad Javeriana y Universidad Nacional de Colombia. Todos nos encontramos en el Cementerio Central, pero la problemática era ¿cómo hacemos para protestar y ser oídos en todo el mundo?, ¿cómo hacemos para protestar y todos unidos? Entonces convocamos a todos por redes sociales y así se da origen a esta marcha. El público nos comienza a reconocer como el movimiento estudiantil que pretendía dar a conocer que todavía podemos salvar a Colombia. Ese mismo día incluso estaba Juan Manuel Santos quien era el director del periódico El Tiempo y dijo que vio la marcha y nunca se había conmovido tanto en su vida, por lo cual aprovecha y saca un artículo editorial en el periódico sobre ese movimiento. Igual ocurrió con el esposo de Marcela Monroy, Decana de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario de esa época, quien nos ayudó también una cantidad con el comunicado. Ya en un apartamento en la 88, todos nos ponemos de acuerdo para terminar el escrito.

Catalina Botero, quien es en la actualidad Decana de Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes, se da cuenta de que es un movimiento muy elitista y tiene que ser distinto. Se forman entonces dos movimientos estudiantiles, las universidades privadas y las universidades públicas donde se encontraba Claudia López y junto con ellos nos encontrábamos para hacer campañas. Las mujeres nos sentíamos responsables de que este movimiento funcionara, toda la logística la manejaron mayoritariamente las mujeres, pero en el momento en que elegimos y definimos un candidato para la Asamblea Nacional Constituyente apoyamos a Fernando Carrillo que era profesor en la Universidad Javeriana y después ministro de Gaviria.
Sinceramente nunca me sentí vulnerada por el hecho de ser mujer y pienso que el movimiento tampoco discriminaba al género femenino a pesar de ser minoría.

Después de la Marcha del Silencio hacemos reuniones programáticas en la Universidad del Rosario en los salones, nos dividíamos los temas y por las tardes discutìamos lo que íbamos hacer, inclusive nuestro camino inicialmente fue un plebiscito y nos reunimos con el presidente Virgilio Barco y le mostramos las firmas. El presidente agradeció, sin embargo, el referendo no es una figura política considerada en la Constitución Nacional del 86. Para ser reformada la Constitución tenía que pasar por cuatro vueltas en dos legislaturas diferentes y con aprobación de la mayoría, era inviable reformar una constitución que tenía que pasar por el cuerpo mismo que deseábamos reformar. Entonces Virgilio nos decía que él era el primero en querer reformar la Constitución, pero no hay nada que hacer. Los estudiantes del movimiento salimos aburridos, pero decidimos no rendirnos aún, y ahí sale la configuración teórica del constituyente primario que debe estar por encima de la fuente del poder. Si esta misma le quita la institucionalidad y pide que se reforme pues es volver al origen, el voto dice eso, que ya habla del constituyente primario.

El movimiento origina la Séptima Papeleta para que votaran sí a la Asamblea Nacional Constituyente. El día de las elecciones llaman a todas las universidades y estudiantes que participaban para que ayudaran a contar los votos, los jurados nos mostraban los resultados e íbamos sumando, teníamos la esperanza en ese momento de que todos los colombianos fuéramos iguales finalmente.

Al final de la jornada el resultado fue 1.342.000 votos por la Asamblea Nacional Constituyente, número que, ante la ausencia de una cifra oficial, fue reproducido por los medios de comunicación. La aparente alta votación de la Séptima Papeleta, así como el visible entusiasmo y apoyo, especialmente juvenil, se convirtieron en un hecho político amplificado por la prensa nacional.

Alexandra Torres, Rosarista de quinto año de jurisprudencia, inicia el recaudo de recursos para apoyar lo que entonces bautizamos como la Séptima Papeleta. Papel esencial que le dio desarrollo a la idea como tal.
 

 

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