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Omnia

Las problemáticas sociales a las que se enfrenta Colombia mientras hace frente a la pandemia del Covid-19

Alice Ivón López Gómez

09/03/2021

Volumen 7 - Nº 67 mar./2021
ISSN: 2422-2216

Las problemáticas sociales a las que se enfrenta Colombia  mientras hace frente a la pandemia del Co

El pasado mes de marzo el país empezó una carrera contra reloj. Mientras otros países sumaban a miles los contagiados, imponían medidas y se iba poniendo en pausa todo un sistema para evitar el desbordamiento del sistema sanitario.

Colombia se unió a esta carrera, de manera apresurada y sin conocer muy bien los diversos problemas que surgieron. Por ende, se hace importante entender el por qué de los tropiezos de las medidas adaptadas para la pandemia del Covid-19 en Colombia respecto a las problemáticas sociales:

Colombia, como bien sabe el lector, es un país en vía de desarrollo, que está progresando y saliendo de un conflicto armado largo y duradero, con un índice de pobreza y desempleo preocupante. Pero rico, sí rico en diversidad, hermosos paisajes y una riqueza cultural innumerable. Sin embargo, cuando un país tiene estas dos caras de la moneda y le agregamos la corrupción y la falta de institucionalidad, es como si se dieran dos pasos para adelante y uno para atrás en cada avance que se logra.

Las medidas adoptadas por el país fueron viables y estructuradas como si se estuvieran imponiendo para un país desarrollado. Dicha estrategia suponía guiar a los ciudadanos a una cuarentena para evitar el aumento en las cifras de contagios y evitar el colapso de los centros de atención sanitaria.

En un principio las medidas se acataron, las familias colombianas se fueron a sus casas con ciertas preocupaciones y temores. Los colegios e instituciones académicas cerraron sus instalaciones físicas y a un clic de distancia empezaron a impartir sus clases. Los trabajadores de algunos sectores solo pudieron esperar en sus hogares.

Las familias promedio del país son clase media baja y clase media, situación que se enmarca en un panorama de núcleos familiares que se sustentan del trabajo diario para el consumo, y pago de servicios. Asimismo, las condiciones de las viviendas varían dependiendo la zona o lugar del país, pero es de preocupar cuando la prestación de internet como servicio solamente cubre el 43,4% de los hogares del país según el DANE.

Situación que plantea una primera problemática, por un lado, sobre cómo se está gestionando la educación y el trabajo en remoto en el país, y por otro, respecto a las gestiones públicas y cualquier otro tipo de actividad que requiera de consulta o uso del servicio de internet para su desarrollo.

Los datos del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia situaron que entre 2 a 3 millones de personas actualmente se encuentran teletrabajando en el país. Cifra que es alentadora para los afortunados que han logrado adaptarse a las medidas y continuar desarrollando sus labores, pero a su vez baja para un país de aproximadamente 51 millones de habitantes (DANE, 2020).

A lo que debemos sumarle los 5,7 millones de personas que se sustentan gracias al desarrollo de una actividad informal, los cuales hoy en día se encuentran sin ingreso alguno para el sustento de sus familias. Situación que ha llevado a muchos de estos trabajadores a volver a sus lugares de trabajo para intentar llevar algo que comer a sus hogares.

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Las preocupaciones de estas personas fueron trasladadas a las calles de las principales ciudades, abogando temer por quedarse en la calle o morir de hambre, ante la falta de un sustento mínimo. Pese a las ayudas estales y de organizaciones no gubernamentales, estas se han visto insuficientes para el número de necesitados (BBC, 2020).

Otro colectivo afectado son las trabajadoras sexuales, que ya olvidadas por el sistema y trabajando en una situación deplorable, se ven en la tesitura de quedarse sin ingreso alguno debido a que su oficio requiere de contacto, el cual esta restringido por la pandemia. Por lo que varias de estas personas han tenido que terminar refugiándose en los centros de acogida mientras la situación es superada (Semana, 2020).

La situación más deplorable aún es para las personas que no gozan de un hogar o que son denominados habitantes de calle. Estos sin tener a donde ir y no tener ingresos para el pago de habitaciones por noche. Se han quedado a la espera de ser víctimas de la pandemia en las solitarias calles de las ciudades del país.

Es la misma situación que vive el colectivo indígena Emberá Katio que se han ido ubicando en parques y edificaciones abandonadas para poder pasar estos días. Varias de las mujeres indigenas se dedican a la venta de joyas hechas a mano en el centro de la capital y a falta de turismo y transeúntes, no tienen sustento alguno.

Las imágenes de más de 200 familias indigenas en la Plaza de Bolívar en Bogotá, sentados a la espera de situarse en algún lugar en el que puedan ayudarles. Otros, en cambio, se acercan a los parques como el Tercer Milenio a crear cambuches con bolsas, cajas y telas que encuentran en su paso por la ciudad, pidiendo ayudas para el alimento y por lo menos de adquirir un tapabocas para evitar contagiarse (Semana, 2020).

Todas estas problemáticas únicas en su sentido tienen un pilar en común. La falta de ingresos que impide el sustento y así esto nos lleva a la problemática del hambre. Las protestas y actos simbólicos surgen cada día durante el paso de la cuarentena, para evidenciar la necesidad de ayudas alimentarias en las zonas de mayor exclusión, pobreza y necesidad.

En el caso de la Capital la alcaldesa ha reportado la entrega del 50% de las ayudas asignadas para la ciudad. La zona más afectada corresponde a Ciudad Bolívar, donde las protestas con cacerolas son constantes. Este sector acoge a miles de habitantes desplazados por el conflicto armado, trabajadores informales, que viven bajo condiciones mínimas de seguridad alimentaria.

Asimismo, el Gobierno Nacional ha emprendido la entrega de un millón de mercados a repartir en el país para sobrellevar la prolongación del aislamiento obligatorio. Pese a esto organizaciones internacionales como la ONU, temen que la pobreza y el hambre se duplique en el mundo afectando a los más vulnerables (Portafolio, 2020).

Ahora bien, luego de ver las problemáticas sociales que salieron a la luz de una pincelada ante esta pandemia, cabe anotar que la problemática se suponía que se centraría en la necesidad sanitaria, en el personal capacitado, las instituciones y los recursos médicos para atender a los contagiados.

Peso a ello el país no contaba con los recursos suficientes para hacer frente. Es por esta razón que, ante el temor de no soportar el impacto, se inicio con la cuarentena preventiva con cifras bajas. Mientras los colombianos esperaban la evolución de la pandemia, los días pasaron y el aumento se hacía visible en otros países, pero no internamente.

Por ende, al ver que las medidas parecían funcionar al no reportarse un aumento de casos, al aludir que fuera por a falta de pruebas, los colombianos se relajaron y tranquilos empezaron a ir disminuyendo las medidas de prevención; así se incorporaron a sus labores diarias. A esto debemos sumarle los días sin IVA, los cuales motivaron a la compra compulsiva, largas filas y centros comerciales llenos para comprar.

Unas por otras, parecía ir todo muy bien, pero esto no duro. Los encuentros masivos como los que se presentaron por las compras en el país han conllevado a un retroceso completo. Ahora de nuevo con un aislamiento obligatorio que paso de un par de días a casi un mes entero.

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Los casos se reportan en la cima del pico de la curva de contagios con más de 11.000 nuevos contagios reportados una jornada, sumando hasta el momento cerca de 320.000 infectados. Todos los departamentos del país se ven afectados en cierta medida y la capital es la más afectada hasta el momento. Estas cifras seguirán variando a lo largo del mes de agosto y los meses venideros (El País, 2020).

Bajo este panorama poco alentador se viven los días de la pandemia. Todo es cuestión de esperar, de cuidarse, de lavarse las manos constantemente y de prevenir a lo posible el salir. Aunque esto para algunos es un lujo, porque no cuentan con ninguna de estas posibilidades a la deriva del que sucederá.

Al igual, a nivel de lo sanitario se plantea otro problema respecto a la salud mental que afecta a la población colombiana sin importar la edad, estrato social o ubicación. Al presentarse altos niveles de depresión, ansiedad, estrés, miedo y otros síntomas ante el encierro, la perdida de empleo, falta de ingresos económicos, falta de motivación, problemáticas familiares, concentración para el estudio o desarrollo de actividades diarias.

Las líneas de ayudas psicológicas a lo largo del país han reportado un aumento de llamadas, llegando casi a 10.000 llamadas solicitando apoyo durante los meses de abril y julio. Cifra que aumenta ante la preocupación y el aumento de los contagios a nivel nacional. Por lo que el Ministerio de Salud en conjunto con Universidades nacionales espera hacer frente con apoyo telefónico (El Tiempo, 2020).

Asimismo, la respuesta de los hospitales y centros de atención no da abasto con la situación. Los casos se multiplican y brindar atención al alto número de pacientes es una tarea compleja. El cuerpo sanitario se ve obligado a doblar sus turnos. Además, ante este aumento de pacientes la información es confusa y se tarda más en poder facilitársela a los familiares que presentan quejas diariamente.
 
La misma situación se presenta en las funerarias publicas y privadas que no logran brindar el servicio necesario para hacer frente a la pandemia. Tanto así, que para evitar que la situación empeore, la Alcaldía de Bogotá a puesto a disposición contenedores refrigerados para depositar los cadáveres mientras pueden ser incinerados (Portafolio, 2020).

Sin lugar a dudas existe un innumerable de problemáticas por atender, pese a ello lo primordial es atender la situación y hacer frente de la mejor manera posible. Aprender de los países que vivieron una situación tan tensa, como lo fue en Italia y España en un principio o como lo es ahora en Brasil y Estados Unidos.

Ante todo, este panorama también se tiene que recordar aquellos colombianos que hoy día viven en el extranjero y son el sustento de sus familias en el país. Lejanos y sin poder retornar para acompañar a sus familiares, esperan a que los aeropuertos vuelvan abrir y les permitan disfrutar de la unión familiar o de dar un último adiós a sus seres queridos.

De peores se ha salido, esto es un paso difícil, pero, así como en otros países se esta reactivando la economía, la movilización y la vida misma, de seguro que Colombia también lo logrará. Es un compromiso de todos ayudar al cambio, siendo conscientes de las medidas que se requieren para no contagiarse. 

Quizás cueste más, se requiere prestar atención a tantos puntos que son vitales para evitar el aumento de las tasas de pobreza y desnutrición. Por esa razón, se le debe apostar a la esperanza, ya que sin esta no se habría podido llegar hasta donde se encuentra nuestro país. Las estrategias deben ser claras y evaluadas para prestárselas a los más necesitados.

No obstante, es una gran tristeza reconocer la infinidad de problemáticas sociales que requieren respuesta y que no resaltan en nuestra sociedad hasta no llegar a un evento de tal magnitud. Problemas sociales que gritan ayuda estatal y social para salir adelante, cambiar y construir juntos lo que es un país que puede garantizar lo mínimo de atención sanitaria, alimentaria y de seguridad.

A fin de sacar provecho de la situación. Es de esperar que los ciudadanos dejen de ignorar tantas problemáticas que le rodean y aboguen a través de sus votos o presión social por el cambio. Por gobiernos que dediquen una parte de sus funciones a dar respuestas con ayudas a largo plazo.   

Referencias:  
DANE, 2020. Estadísticas de población nacional y prestación de servicios públicos. Página Oficial. 
Portafolio, 2020. Pandemia tiene al límite a hospitales y funerarias en Colombia. Económica. Página Oficial. 
El Tiempo, 2020. La salud mental de los colombianos durante la cuarentena. Salud. Página Oficial. 
Semana, 2020. Indigenas Emberá en Bogotá – “No tenemos dónde quedarnos”: indígenas Emberá desplazados piden ayuda. Página Oficial.   
Semana, 2020. Trabajadoras sexuales en crisis. Página Oficial. 
BBC, 2020. Coronavirus: la amenaza del covid-19 para los pueblos indigenas. BBC News Mundo. Página Oficial. 
El País, 2020. Así evoluciona la curva de coronavirus en México, Colombia, Chile, Argentina y el resto de Latinoamérica. Página Oficial.

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