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El árbol de cacao cumple 10 millones de años: dulce noticia para el país

¿Quiere cacao?

En el bosque, el árbol de cacao puede alcanzar los nueve metros. Esta altura silvestre puede ser un impedimento para iniciar el proceso que llevará al polvo de cacao. Por esta razón las plantas utilizadas para la industria del chocolate no llegan a los tres metros. El fruto del cacaotero envuelve entre 20 y 40 semillas que tras la fermentación, el secado, el tostado y su adecuación para la operación de molienda, se convertirán en manteca, licor, o masa de cacao. En Colombia, a pesar de la crisis del cultivo, según la Federación Nacional de Cacaoteros, el año que para el gremio finalizó el pasado 30 de septiembre, presentó un balance positivo con un 11 por ciento de aumento de la producción y un 22 por ciento de aumento de los precios.

Hay una oportunidad para desarrollar la industria, “pero es importante que sea de manera sostenible y no a costa de los bosques tropicales, pues en ellos se encuentra la diversidad que podría proveer resistencia contra enfermedades, resiliencia contra el cambio climático y nuevos sabores”, según Richardson. Después de diez millones de años de evolución el árbol de cacao tiene una relación muy fuerte con los animales y plantas que mantienen la diversidad genética de la especie. Es importante mantener esas relaciones en un estado natural para aprovechar la diversidad ahora y en el futuro.

Sin embargo, como lo reconoce la propia Federación, en su sitio online, “el promedio de productividad aún es bajo”, y la Organización Internacional de Cacao confirmó que el año cacaotero “finalizaría con un déficit de 15.000 toneladas, y con una caída en la producción del 5 por ciento con relación al año anterior”. Estos datos sirven para enfatizar en la necesidad de llevar cabo más investigación básica como la que dirige el profesor Richardson que le permitiría al gremio comprender mucho mejor la evolución de los cultivos en términos ecosistémicos más amplios.

De igual forma, el conocimiento acumulado y aplicado en técnicas de secuenciación genética y formación de talento humano para la investigación en el campo de la historia evolutiva de especies vegetales, especialmente las del trópico, puede constituirse en un insumo esencial para comprender con mayor claridad los cambios climatológicos a gran escala de tiempo, y contrastarlos con los cambios en períodos breves.

Como explica el profesor Richardson, “el conocimiento de la historia evolutiva es muy útil para entender cómo se han adaptado las plantas a cambios climáticos en el pasado, en uno muy lejano, como hace 10 millones de años, y así poder predecir cómo podrían adaptarse a los cambios más recientes de hace 100 a 200 años. Los estudios que hemos realizado dicen que las plantas no han tenido una gran capacidad adaptativa a través de millones de años y es muy probable que no tengan la capacidad de adaptarse en pocos”.

Por estas razones, mirar al pasado a través de la investigación de los grupos vegetales que ha seleccionado el profesor Richardson junto con sus colegas de las Universidades de los Andes, Miami, el National Clonal Germplasm Repository y el  Royal Botanic Garden Edinburgh, es no solo para preservar un alimento exquisito como el chocolate, lo cual seguro muchos comensales en el mundo agradecerán, sino para producir los insumos necesarios que desde las ciencias básicas sirvan para la conservación del bosque tropical con sus especies nativas, sus ecosistemas prístinos y su reserva de vida.