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Universidad Ciencia y Desarrollo

El árbol de cacao cumple 10 millones de años: dulce noticia para el país

Un destino prometedor para los chocolateros

La aparición de Theobroma cacao hace 10 millones de años no solo representó el nacimiento de una semilla que con el paso del tiempo se convertiría en un mercado de 100.000 millones de dólares al año, sino que coincidió con la formación de la cordillera de los Andes. Dato clave para entender, como aduce el profesor Richardson, porqué se encuentra la planta a lado y lado de las montañas de la cordillera, pues esta apenas se elevaba, así como para pensar que existan más especies de Theobroma en el país. “Según los datos recaudados y examinados, por su biodiversidad y particularidad ecosistémica, el territorio colombiano es propicio para el futuro del chocolate”, asegura el profesor.

La preocupación por el porvenir del producto es resultado de que su demanda se ha incrementado a un ritmo de 2.5% cada año, lo que permite prever un déficit de 150 mil toneladas de cacao para el año 2020, la mayor en 50 años. Especialmente en países como China e India se ha presentado “la chocomanía”, que ha llevado a algunas autoridades como la Organización Internacional del Cacao a registrar un aumento en el consumo de 30 mil toneladas de chocolate entre 2010 y 2014 en el gigante asiático.

Este factor, además de problemas de reducción de área sembrada en Costa de Marfil y Ghana, países productores del 53% del total mundial, y del ataque de hongos que diezman el cultivo de cacao (la denominada “escoba de bruja” y la moniliasis), ha llevado a la creación y circulación de escenarios catastrofistas como el de la desaparición del chocolate en el año 2020. Otras perspectivas menos pesimistas, pero igualmente críticas, llaman la atención sobre su pronta escasez. Frente a ambos escenarios, el llamado del profesor Richardson es el de continuar investigando la evolución del grupo, así como de otros grupos menos importantes en perspectiva económica, pero claves en el desarrollo ecosistémico del bosque tropical, que es el que finalmente garantiza la estabilidad de las plantas.

La investigación básica en el campo de la historia evolutiva de las plantas es la que permite comprender el complejo entramado de vida vegetal y de ésta se derivarán aplicaciones prácticas. “Cuando con mis colegas del Royal Botanic Garden de  Edimburgo empezamos a planear los modos de llamar la atención sobre la necesidad de conservar los bosques tropicales, ubicamos el árbol de cacao por su importancia económica, pero simultáneamente trabajamos con varias familias de árboles, como los grupos de Chicle, Jengibre y algunas ornamentales como la Begonia de las cuales también construimos su historia, las relaciones entre especies, su taxonomía, morfología y fisiología. Aunque estas familias no son tan relevantes en términos económicos, si los son en términos ecológicos”, subraya Richardson.

Fruto de estos trabajos, cuya principal motivación es la conservación del bosque húmedo tropical, dada su valía ecológica, hoy no solo se entiende mucho mejor la dinámica ecosistémica de los grupos evaluados sino el potencial productivo del género Theobroma. “Colombia posee la segunda cantidad de especies de Theobroma, solo superado por Brasil a nivel mundial, pero claro, el territorio brasileño es mucho más grande”, complementa el experto.

Cabe agregar que al seleccionar artificialmente solo unos individuos de una especie que se consideran mejores, o más productivos, se ha ignorado la diversidad natural de la especie. “Una especie tan antigua como el Theobroma cacao, tuvo tiempo suficiente para diversificarse, lo que naturalmente enriquece la base genética del grupo”, explica Richardson.