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Restitución como prerrequisito para una paz y desarrollo sostenible. Tierra: dualismo de guerra y paz

El Estado desconoce cuánta tierra tiene disponible

En Colombia el conflicto armado ha creado sus propias dinámicas de toma y acumulaciones masivas de tierras. Según apreciación de la investigadora Peña, “esta es una sociedad capturada por los gamonales, en la que la tierra ha sido un elemento fundamental para el ejercicio del poder. La tierra, más que un medio de producción es un medio de poder pues quien tiene tierra tiene poder”. Sin importar partido político, religión, estrato social, todos los colombianos queremos que haya una justa distribución de la tierra.

Infortunadamente, el Estado colombiano no sabe cuántos baldíos tiene, dónde los tiene, cuántos son reserva forestal, cuántos reserva minera, cuántos ya no son baldíos, cuántos están ocupados por personas que en la década de los 70 se fueron a los llanos orientales con la promesa del Estado para que hiciera linderos y luego se les titulaba, pero que en este momento le dicen que no le van a titular porque tiene más de una Unidad Agrícola Familiar (UAF), entendida como una medida económica traducida en las hectáreas necesarias para que una familia rural tenga los ingresos necesarios para obtener vida digna y sostenibilidad de su actividad productiva.

Sobre la importancia que reviste la Ley 1448, la directora del grupo de investigación de la Universidad del Rosario explica que “la restitución es fundamental y reviste gran importancia por una razón: a través de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, el Estado y la sociedad reconocen que en este país ha existido un conflicto armado interno y que ese conflicto produjo víctimas. Reconocen que hay gente que ha sufrido por un conflicto interno y que tienen derecho a que le reconozcan lo que perdió”.

Con el fin de verificar la buena ejecución de la restitución de tierras, el Observatorio de Tierras seguirá investigando sobre cuáles son las reformas necesarias que debe realizar la sociedad colombiana para implementar el punto uno de La Habana y lograr una paz duradera.