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Informes de la comisión rosarista al Congreso de estudiantes de 1910

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En una pasada entrada de este blog, investigamos la historia del primer Congreso de estudiantes de la Gran Colombia. Nos quedaba pendiente averiguar mejor la participación de los delegados del Colegio del Rosario, tema de la presente publicación.

Privilegios, franquicias y bibliotecas

La comisión del Colegio del Rosario debía trabajar sobre franquicias y privilegios para los estudiantes, tendientes a libraros de contribuciones y facilitarles el inicio de la vida laboral.

Los privilegios estudiantiles se dividían en dos categorías: en sus relaciones con el Gobierno y en sus relaciones con su institución. De la primera clase, se solicitaba:

-Que el Gobierno prefiera a quienes acaban de recibir el diploma de doctor para la provisión de empleos del Poder Judicial, Ingenieros de Caminos, médicos de Sanidad y catedráticos de facultades y colegios.

-Rebaja de 50 % en los pasajes de ferrocarriles y vapores de propiedad de la Nación.

-Rebaja del 50 % en los libros que edita el Gobierno en la Imprenta Nacional.

-Libre acceso a los archivos, bibliotecas y museos nacionales y a las barras de las Cámaras legislativas.

-La edición de las tesis de los graduandos en la Imprenta Nacional.

-La libertad de viajar sin pasaporte en tiempo de guerra. Que no se tomen de cuartel los edificios de los institutos docentes (una especie de fuero educativo).

-Excusa para servir el cargo de defensor, cuando el estudiante tenga a su cuidado dos defensas de oficio.

-Que se facilite al estudiante el cumplimiento del servicio militar obligatorio, sin que se le perjudiquen los estudios.

-La habilitación de edad que debe obtener, ipso jure[1], el estudiante que concluye una carrera antes de cumplir los veintiún años.

-Representación de la juventud universitaria en los Congresos legislativos.

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La comunidad rosarista, finalizando el siglo XIX. AHUR ALB 06.1 FOT 007 (detalle).

Los privilegios de segunda clase se referían a la vida del estudiante en su instituto. En este punto, la comisión rosarista retomaba lo que ya había propuesto Rafael Uribe Uribe, en su proyecto al Congreso de 1909. En resumen, participación en la formación del reglamento de la Facultad y en los proyectos de reforma del plan de estudios, en la adopción de textos y nombramiento de catedráticos. La supresión de los derechos de grado en los colegios oficiales, becas en el exterior para los mejores en cada Facultad; internado con cuartos individuales, espacio para un salón de lectura (periódicos). La comisión subraya que algunos de los privilegios sugeridos ya se observaban en el Rosario.

Un segundo informe recomendaba la formación de bibliotecas modernas y universales. En ellas, una sección dedicada al canje de tesis, libros y revistas[2] de instituciones homólogas. El último informe, por el delegado Miguel Arteaga, trata sobre la prostitución (punto que no figuraba en el orden del Congreso). Comienza por notar la dificultad que había en los colegios para tratar el asunto de la sexualidad humana y sus problemas. Luego revisa la legislación sobre prostitución y se declara favorable a la vigilancia y reglamentación, citando ligeramente los casos de Londres y París.

Este es el documento de los informes


 

[1] “Por derecho propio”, es decir, obtener un grado concedía la mayoría de edad.

[2] La Revista del Rosario venía publicándose desde 1905.