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La sección de Bachillerato del Colegio Mayor (1930-1949): algunas características de una sección que se está olvidando.

Juan Camilo Rodríguez Mosos

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El proyecto   

Con el objetivo de apoyar al Archivo Histórico de la Universidad del Rosario (AHUR) en su labor de preservar, catalogar y dar a conocer su patrimonio documental, recientemente se abrió la posibilidad para los estudiantes del Programa de Historia de realizar su trabajo de grado en la línea de patrimonio UR. Su propósito no es sólo ayudar al AHUR en su labor, sino también fomentar la investigación y divulgación del pasado de la Universidad del Rosario entre la comunidad universitaria. 

En este sentido, el presente texto presenta algunos de los resultados de mi investigación, centrada en uno de los aspectos menos conocidos de la universidad: la sección de bachillerato. Durante sus casi 112 años de funcionamiento, desde su creación durante “La Regeneración” hasta su cierre definitivo, en 2008, la sección de bachillerato o Quinta de Mutis, como también se le conocía, brindó una educación secundaria a los futuros alumnos del Claustro universitario del Rosario (Colegio Mayor) (Ortiz, 2010).     La investigación está centrada en un marco de tiempo transcurrido entre 1930, con las reformas del entonces rector, Monseñor José Vicente Castro Silva que reorganizaron la sección de bachillerato, y 1949, cuando se empieza a preparar la construcción del actual edificio de la Quinta de Mutis.

La creación del bachillerato

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Rafael María Carrasquilla. Fototeca AHUR. ALB 06.1 FOT 001.

El momento en el cual la sección comenzó a operar no fue fortuito. Tras treinta años de gobierno del “Olimpo Radical”, el proyecto político de la Regeneración buscó la recatolización del Estado, devolviendo a la Iglesia un papel central en las funciones y decisiones del Gobierno Nacional. Es en este contexto que el entonces rector, Rafael María Carrasquilla (1857-1930), decide abrir la sección de bachillerato del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, con el propósito de proveer una educación tradicional y humanística, basada en los autores clásicos y acordes al dogma religioso de la Iglesia.

En un primer momento, la sección de bachillerato operaba en el Claustro junto a las clases de Jurisprudencia y Filosofía y Letras, con los estudiantes de ambas secciones compartiendo espacios en forma simultánea. De igual forma, los cursos que se ofrecían eran únicamente el de Quinto y Sexto año, los que actualmente corresponderían a décimo y once de bachillerato. Como era la norma en esa época, en esta sección, y para las clases universitarias, se aceptaba únicamente estudiantes masculinos, pues se pensaba que las mujeres sólo debían prepararse para el cuidado del hogar y la familia[1].

La Quinta de Mutis

El edificio de la Quinta de Mutis no fue pensado originalmente para funcionar como un colegio de Bachillerato, ni siquiera para ser un lugar enteramente destinado al estudio. En 1923 los terrenos de la Quinta fueron adquiridos por el rector Carrasquilla, quien planeaba construir en ellos un espacio para la recreación y el ocio ocasional o vacacional de los alumnos del Claustro. Con ello en mente, se le encomendó a Arturo Jaramillo Escobar, quien también reconstruyó el Claustro del Rosario tras el terremoto de 1917, la construcción de un edificio ubicado en lo que hoy es la Carrera. 24 # con calle 63C, en la localidad de Barrios Unidos. 


[1] El colegio se mantendría exclusivamente para alumnos masculinos hasta 1998, cuando ingresaron las primeras mujeres como estudiantes (Mora y Mora, 2000).

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José Vicente Castro Silva. Fototeca AHUR. ALB 06.2 FOT 002.

Sin embargo, el propósito de la Quinta de Mutis daría un giro tras el fallecimiento de Monseñor Carrasquilla y la llegada a la rectoría en 1930 de José Vicente Castro Silva (1885-1968). El nuevo rector decidió adecuar la Quinta de Mutis para que desempeñara una nueva función, ya no como un espacio de recreación, sino como uno de educación. A partir de 1931, en la Quinta empieza a funcionar la recién reorganizada sección de Bachillerato del Rosario. Esta vez, con los cursos completos de primero a Sexto, junto a cursos preparatorios y, a partir de 1942, de primaria. Sin embargo, la Quinta sólo acogería hasta el Cuarto curso, pues Quinto y Sexto seguirían teniendo lugar en el Claustro.

Para cumplir con su nueva misión, la Quinta de Mutis, fue equipada y provista de los elementos y espacios necesarios para poder funcionar como colegio. En su peculiar forma de “E”, el edificio de dos pisos poseía: 

  1. Primer piso:
  • 4 cuatro habitaciones que fungían como dormitorios de los alumnos, con espacio para 25 camas cada una.
  • Baños, contiguos a las habitaciones, con 22 duchas y 44 lavamanos.
  • Los inodoros se hallaban en cuartos separados. En total había doce: cinco en cada lateral del edificio y dos en los dormitorios.
  • Comedor, cocina y despensa.
  1. Segundo piso:
  • 8 aulas, de las cuales 6 eran para las clases y las otras eran de estudio.
  • Enfermería y despacho del médico.
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Antiguo edificio de la Quinta de Mutis, terminado de construir 1930. Fototeca AHUR. ALB 05.1 FOT 001. ;

A parte del edificio, las diez hectáreas que conformaban los terrenos de la Quinta de Mutis poseían diversos espacios para la recreación y práctica de deportes, como canchas de baloncesto, fútbol, un pequeño lago, jardines, entre otros.

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Fotografía de la cancha de futbol de la Quinta. Revista el Colegial. Marzo de 1943. P. 153. AHUR.

Un nuevo edificio

Además de emblemático, este edificio también resultó ser problemático. El hecho de haber sido concebido originalmente como un espacio de recreación temporal y no como un colegio de tiempo completo hizo que la Quinta de Mutis, a lo largo de veinte años, sufriera considerables problemas. Algunos de estos están relacionados con la poca ventilación, pues a pesar de poseer múltiples ventanas, estas permanecían la mayor parte del tiempo cerradas. Adicionalmente, la concentración de olores fétidos, provenientes de los baños y las propias habitaciones no ventiladas o cuidadas por sus habitantes, podían llegar a hacer incomoda la estadía dentro del edificio de la Quinta. 

 

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Nueva Quinta de Mutis terminada de construir en 1953. Fototeca AHUR. ALB 05.1 FOT 004.

Dado que este edificio no era adecuado para funcionar como colegio, a lo largo de la década de 1940 la Consiliatura del Colegio Mayor pondría en discusión el futuro de este espacio. Estas deliberaciones terminarían en 1951, cuando finalmente se decidió demoler el edificio existente y construir uno nuevo, que permanece en pie hasta en la actualidad. Terminado y entrando en operaciones en 1953, el nuevo edificio de la Quinta de Mutis funcionaría como colegio de bachillerato hasta 1998, cuando se convirtió en la sede de la Facultad de Medicina. De la Quinta, la sección de bachillerato se trasladaría a la sede Arrayanes, ubicada en lo que actualmente es la Calle 209 Número 104-15, donde funcionaría hasta su cierre definitivo en 2008.

Organización del bachillerato

Por lo que hemos podido hallar en los documentos, la sección de bachillerato, al ser una dependencia del Colegio Mayor, estaba subordinada a su jerarquía y sus procedimientos de toma de decisiones. La máxima figura de autoridad del Colegio Mayor era el Patrono, el cual era el señor presidente de la República. El rector del Colegio Mayor, así como los señores consiliarios y el vicerrector eran quienes tenían decisión y autoridad sobre la sección de bachillerato. 

Propiamente la Quinta tenía un director, pero este ejercía una función más parecida a la de un administrador, pues, aunque velaba por el correcto funcionamiento del colegio, en realidad no podía tomar ninguna decisión importante sin consultarla antes con el rector o los consiliarios. Junto al Rector, podemos encontrar figuras como las de los Prefectos de Estudios y de Disciplina. Aunque no se ha hallado información sobre quienes eran específicamente estos individuos, podemos suponer que su función dentro de la institución era similar a la que tienen los actuales Coordinadores académicos y disciplinarios, en algunas instituciones educativas contemporáneas. Finalmente, pero no menos importantes, se encontraban los profesores.

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Fotografía de alumnos de la Quinta desfilando. Revista el Colegial. Diciembre de 1944. P. 244c. AHUR.

Todas estas personas debían garantizar la correcta educación y disciplina de los estudiantes, los cuales poseían diversas características.

Los estudiantes del bachillerato

Podemos decir que la sección de bachillerato no era únicamente para los jóvenes bogotanos. Por los pasillos de la Quinta de Mutis pasaron individuos oriundos de múltiples lugares de Colombia, e incluso de otros países. Esto nos habla del renombre que poseía el Colegio Mayor en el país no sólo como universidad, pues individuos residentes de lugares alejados de Bogotá preferían enviar a sus hijos a la capital para que estudiaran en su sección de bachillerato en vez de enviarlos a un colegio local. Gracias a la documentación que resguarda el AHUR, y teniendo en cuenta la propia naturaleza del Colegio Mayor de ser un lugar donde se educaban las élites y las clases altas, es posible deducir que los jóvenes que ingresaban a la sección de bachillerato, al menos en su mayoría, pertenecían a clases económicamente acomodadas.

Lista de alumnos matriculados en el grado cuarto (1939)

Nombre alumno

Edad

Natural de

Colegio anterior

En calidad de

Luis A. Barriga

17

Bogotá

Quinta de Mutis

Semi-interno

Arturo Cardozo

15

Purificación

(Tolima)

Quinta de Mutis

Convictor

Diego Castilla

15

Chaparral

(Tolima)

Quinta de Mutis

Convictor

Cenón Castro

16

-

Quinta de Mutis

Convictor

Daniel Duque

15

Bogotá

Quinta de Mutis

Convictor

Álvaro Fonseca

15

Bogotá

Quinta de Mutis

N.I.[1]

Alberto Guerrero

14

Chocontá

(Cundinamarca)

Quinta de Mutis

Externo

Fernando Posada

15

Bogotá

Quinta de Mutis

Externo

Jaime Recamán

15

Bogotá

Quinta de Mutis

Externo

Manuel Restrepo

15

Bogotá

Quinta de Mutis

Semi-interno

Gustavo Reyes

16

Bogotá

Quinta de Mutis

Semi-interno

Enrique Riveros

15

La Vega

(Cundinamarca)

Quinta de Mutis

Convictor

Álvaro Rodríguez

14

Bogotá

Quinta de Mutis

Convictor

Carlos Rubio

16

Bogotá

Quinta de Mutis

Convictor

Luis Salazar

18

Bucaramanga

(Santander)

Quinta de Mutis

Convictor

Hernando Sicard

16

Bogotá

Quinta de Mutis

Externo

Daniel Villegas

16

Bogotá

Quinta de Mutis

Semi-interno

Jorge Zárate

15

Honda

(Tolima)

Quinta de Mutis

Convictor

En esta lista se pueden ver las edades, ciudades de origen y la calidad de estudiante en la que se hallaban matriculados los distintos alumnos. Es de resaltar el hecho de que, para el curso cuarto, ya todos los alumnos son antiguos de la Quinta de Mutis. Fuente: AHUR, Volumen 287. Matrículas Quinta de Mutis,1939.

La edad en la que los jóvenes ingresaban al bachillerato era diversa. Aunque por ley se establecía se establecía una edad mínima para ingresar al bachillerato de 11 años, y el colegio ponía una edad máxima de ingreso de 15, no había correspondencias estrictas entre las edades y los grados del bachillerato. Por ejemplo, un individuo de 14 años que cumpliera con los requisitos podía ingresar sin mayor problema al curso primero, al igual que uno de 11 años. Esto daba como resultado que los cursos tuvieran estudiantes con una gran diversidad de edades. 

Requisitos de matrícula

Para matricularse en el colegio de bachillerato del Rosario se tenía que cumplir con algunos requisitos, entre los cuales estaban los siguientes:

  1. Certificados de calificaciones de estudios anteriores.
  2. Partida de bautismo (AHUR, volumen 326, folio 201).
  3. Certificados médicos y de dentista (AHUR, volumen 326, folio 201).
  4. Presentación personal de aspirante ante el Colegio Mayor (AHUR, volumen 326, folio 201).
  5. Si era extranjero, certificados de estudios validados ante el Ministerio de Educación Nacional. (AHUR, volumen 326, folio 21).
  6. Certificar que no había perdido el año al cual pedía ingreso. No se admitían alumnos que estuvieran repitiendo un año (AHUR, volumen 332, folio 60)
 

[1] El documento no contiene esta información.

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Información sobre el Bachillerato y Jurisprudencia antes de iniciar clases. AHUR, volumen 333, folio 11

Las matrículas generalmente se realizaban entre los últimos días de enero y los primeros de febrero. El colegio sólo abría un determinado número de cupos para los cursos, los cuales se consultaban por los interesados desde el año anterior. De igual forma, sólo se abría espacio para nuevos estudiantes hasta el Cuarto grado de bachillerato, pues Quinto y Sexto se mantenían exclusivamente para los estudiantes antiguos. 

A su vez, el colegio poseía cuatro tipos de alumnos entre los cuales un individuo podía matricularse:

  • Los oficiales, beneficiarios de una beca dada por el colegio en atención a sus méritos: eran estudiantes que proveían al Colegio de algún tipo de servicio a cambio de una beca (AHUR, volumen 320, folio 266).
  • Los convictores, alumnos internos que pagaban su pensión alimenticia: eran los estudiantes internos. Durante el periodo de clases vivían en el internado del Colegio, tanto del Claustro como de la Quinta de Mutis, y pagaban una pensión alimenticia (AHUR, volumen 320, folio 266). 
  • Los semi-internos, que tomaban el almuerzo en el colegio: eran estudiantes externos que podían almorzar en el Colegio, pagando un estipendio por ello (AHUR, volumen 320, folio 266). A diferencia de los convictores, que residían en el colegio, los semi-internos solo pagaban la pensión alimenticia, además de las clases.
  • Los externos: que únicamente asistían al Colegio para recibir clases y presentar exámenes (AHUR, volumen 320, folio 266). 
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Fotografía de estudiantes entrando a la Quinta de Mutis. Revista el Colegial. Abril de 1944. P. 228b. AHUR

Clases, exámenes y calificaciones

Las clases generalmente comenzaban en la segunda semana de febrero. Hasta la década de 1930, el colegio de bachillerato del Rosario gozaba de cierta libertad para organizar sus planes de estudio, las asignaturas que las conformaban y las horas de clase a dictar, debido a que no había una gran regulación por parte del Gobierno Nacional para organizar el bachillerato, salvo unos estándares mínimos. Sin embargo, para los años cuarenta, el cada vez mayor control por parte del Estado provocó que la sección de bachillerato tuviera que regirse por el plan de estudios oficial, el cual cambiaba constantemente debido a la inestabilidad normativa que caracterizó a la educación durante el período de la República Liberal. 

Los exámenes para algunos alumnos comenzaban incluso antes de entrar al colegio. Durante los años treinta, los jóvenes que aspiraran a ser alumnos de esta institución tenían que realizar un examen de admisión, el cual probaba sus conocimientos y evaluaba si realmente era apto para ingresar al curso que solicitaba. 

Una vez eran admitidos como alumnos y empezaban a ver las clases, los jóvenes tenían que rendir bimensualmente exámenes de las materias del curso, así como un examen final en noviembre. Igual que muchos casos en la actualidad, las calificaciones iban de 0 a 5, siendo 3 la nota mínima para aprobar, tanto exámenes como materias. Dentro de la documentación examinada, sólo encontramos dos formas en las cuáles se perdía el año: obteniendo un promedio inferior a 3 o reprobando tres o más materias. Sí un alumno perdía dos materias, pero su promedio era mayor de 3, aprobaba el curso; pero estas materias debía recuperarlas antes de iniciar el siguiente año.

Para esas materias aplazadas, existían los exámenes de habilitación, que se pueden entender hoy en día como de recuperación, con los cuales un alumno podía aprobar la materia perdida. 

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Matrícula de un alumno del curso primero del año de 1939 (AHUR, volumen 287, folio 4). En ella se pueden ver las materias que el joven de 13 años tenía que cursar a lo largo de un año.

Al finalizar el bachillerato, terminando el sexto curso, el alumno debía presentar un último examen, que era realizado por el gobierno nacional. Esta evaluación final medía las capacidades y competencias intelectuales que los alumnos habían adquirido a lo largo de sus estudios secundarios[1].

Sólo tras haber aprobado todas las materias y exámenes, además de cumplir con los requisitos, los alumnos finalmente podrían recibir su diploma de bachiller en Filosofía y Letras, el cual les permitiría ingresar a una universidad para iniciar sus estudios profesionales.

Conclusiones

La sección de bachillerato del Rosario fue una institución que a lo largo de sus años de funcionamiento se mantuvo en continua transformación ante los constantes cambios que vivía el país. Entre 1930 y 1949, pasó de ser una pequeña sección de sólo dos cursos, localizada en el Claustro, a ser un colegio más completo en la Quinta de Mutis. Sus planes de estudio buscaban brindar a sus alumnos, provenientes de todas partes del país y de todas las edades, la más completa educación posible. Todo esto, en un espacio el cual no fue concebido para dicho propósito, pero que aun así logro adaptase, aunque no de forma totalmente exitosa, para realizar la tarea de ser un centro educativo para los jóvenes de la élite y de las clases altas, los cuales buscaban aprobar sus estudios secundarios para poder ingresar a un Claustro universitario. 

Sin embargo, el paso del tiempo ha hecho que el recuerdo de la sección de bachillerato del Colegio Mayor poco a poco se vaya borrando. Hoy en día son pocos, fuera del entorno histórico de la institución, que saben que existió una sección de bachillerato en el Colegio Mayor y que esta funcionó en la Quinta de Mutis desde 1930 hasta 1998. Es importante poder estudiar e investigar esta sección, no sólo para rescatarla del olvido en el que está cayendo, sino también para poder entrever entre sus características un panorama general de cómo era la educación en Colombia.

 


  • Fuentes y Bibliografía
  1. Archivos

Archivo Histórico de la Universidad del Rosario (AHUR).

  1. Bibliografía

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[1] Haciendo un paralelo con nuestro presente, este examen final podría considerarse como un antecedente de la prueba Saber 11 que conocemos en la actualidad.