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José María Duque Gómez, educador

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En una entrada anterior del blog, iniciamos la biografía de Duque Gómez con una interesante pieza de su correspondencia. Vamos ahora siguiendo el hilo de su trabajo educativo.

José María Duque Gómez se inició en la política muy joven (diríamos hoy) y de manera ruidosa: el tres de noviembre de 1828, con apenas diecinueve años, prestaba declaración ante el auditor de Guerra, por presunta participación en la Conspiración septembrina. En esos días, Duque era subdirector de la casa de educación de José María Triana[1]. Declaró que, si bien tuvo alguna amistad con Pedro Carujo, no tuvo noticia del acontecimiento.

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Detalle de la resolución del Libertador sobre el caso Duque. Por rotura del documento, perdemos datos clave.

Se procedió al careo entre Carujo y Duque, quien insistió en acusar al educador, quien supuestamente no tomaría un lugar activo en los acontecimientos, sino pasivo. En vista de que la acusación referida “no hace prueba por ser singular”, el tribunal lo absolvió, remitiéndolo en todo caso a la sujeción y corrección de su padre. El Libertador estuvo conforme con dicha sentencia, añadiendo la prohibición de que “pueda en diez años ocuparse de la enseñanza y educación de los jóvenes, ni en establecimientos públicos ni en privados”. El once de noviembre, Rafael Urdaneta manda notificar al acusado de la sentencia, quien se hallaba preso en el cuartel Vargas[2].

Duque Gómez fue el único profesor en el grupo de unos cincuenta conspiradores procesados. En comunicación de primero de febrero de 1830, sin embargo, se le notificó a Duque la siguiente resolución del Libertador presidente:

Se alzan los efectos de la pena impuesta al que representa[3], quien en consecuencia queda espedito para continuar con el destino de que fué suspendido, y para poder proseguir en la enseñanza que estaba á su cargo [AHUR, caja 26 ff. 37r-v].

Cordovez Moure proporciona dos datos sobre nuestro personaje, que son nuevas líneas para seguir la biografía: que Duque “regentó después, hasta su muerte, una casa de educación en el barrio de Las Nieves” y que fue miembro de la Sociedad Filológica[4].

 


[1] La Primera Casa de Educación, del señor Triana, estaba autorizada desde cuatro de mayo de 1827. Guillén, M. (2008). Los estudiantes del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, 1826-1842. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario. Por la Gaceta de la Nueva Granada, sabemos las asignaturas que defendieron en conclusiones públicas, en 1832: Gramática latina, castellana y francesa; Aritmética, Álgebra y Geometría elemental, Moral y Geografía, Perspectiva, Arquitectura, Música (con ejecución de “tres hermosas canciones”). Gaceta de la Nueva Granada, 44(3): 29-7-1832.

[2] Causas y memorias de los conjurados del 25 de septiembre de 1828. Bogotá: Presidencia de la República. “El Batallón Vargas estaba alojado en el edificio que forma ángulo noroeste con la carrera 8.a y el río San Agustín”. Cordovez, R. (2006). Reminiscencias de Santafé y Bogotá. Bogotá: Epígrafe.

[3] Hay una rotura en el documento que nos impide saber cuándo Duque apeló la sentencia.

[4] Cordovez, citado.