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Toros y religiosos: curiosidades teológicas

toros-religiosos

No es la primera vez que publicamos sobre el contenido de las guardas de los libros. El manuscrito, esta vez, transmite el muy particular concepto sobre la asistencia de religiosos a las corridas de toros. Viene en la obra Theologia moralis universa etc. (E06N056), por Leonardo Jansen. Al final, trae un tratado sobre censuras eclesiásticas, que explica la existencia de la nota manuscrita.
 

Portada de la Suma de Torrecilla.

 

El concepto que copia, a su vez, proviene de Suma de todas las materias morales etc. (E16N045 V.1), por fray Martín de Torrecilla, que firma como lector de Teología, calificador del Santo Oficio, exprovincial de la Provincia de Castilla y exdefinidor general de toda la orden de Menores Capuchinos.

Veamos pues, la guarda mencionada:

 

 
Ahora la transcripción, conservando la ortografía original:

 

Curiosidad, acerca de si los Religiosos pueden ver
toros ô no? Y lo pondre con los terminos formales q[ue]
lo explica Torresilla[1] en el tratado de leyes, en la p[ágina] 153.
Dice assi: Siguese lo 45. Que los Religiosos, q[ue] desde
parte oculta viessen correr toros, no incurririan en
censura, ni pecarian, porque sesa el fin de la prohi-
bicion restricta â solo los Religiosos (y lo mismo digo
caso q[ue] se estendiesse â todos y solos los clerigos de ord[e]n
Sacro) q[ue] es la cooperacion, y aprovacion adhuc[2] apa-
rente â una accion en q[ue] de ordinario suelen suceder
muertes, y desgracias, y la indecencia de q[ue] los Religiosos
ô ecleciasticos aprueven esoel qual fin sesa, y toda
razon de escandalo, en q[uie]n lo ve tan ocultamente q[ue] de
nadie puede ser visto. Imo[3] siente Remigio, con Navarro, 

y Armila q[ue] los clerigos y Religiosos, no pecan mortalm[en]te
en ver lidiar toros (entiendese adhuc) asistiendo en parte pu-
blica), como no aiga escandalo, temeridad ô contumacia; eso
mismo tienen Thomas Hurtado, y lo mismo tienen otros
q[ue] callado el nombre alega Villalobos; y los mismos alega
y no impreva [imprueba] Machado, â los cuales sigue Pelizario, In
Manual Regular. Y lo confirma no poco la constum-
bre de las Universidades de Salamanca, y Alcala etc.,
donde asisten p[o]r modo de cuerpo de universidad â d[icha]s
correrias de toros, siendo assi que d[icha]s universidades en facul-
tad Theologica casi se conpone de Religiosos sacerdotes,
y asi parece q[ue] la costumbre ha interpretado benig-
nam[en]te d[icha]s prohibiciones. Lo contrario empero es mas
comun, acerca de lo qual se vea â Diana[4].

Llama la atención una cosa: el comentarista promete seguir los "términos formales" de Torrecilla, pero no lo hace escrupulosamente. Veamos el original:

 

Página 153 de Torrecilla, editada.

 

Donde el original pone "aya", el copista lo convierte en "aiga" (que todavía se oye, no obstante la campaña en favor de "haya"). Convierte asimismo "imprueba" en un dialectal "impreva". Va más allá cuando, en el mismo párrafo alterna "constumbre" y costumbre. Cambia corridas por "correrías" y yerra sintácticamente, al decir "dichas universidades... se compone", de pronto atraído por el singular más cercano, Facultad teológica. Recorta, en fin, la última frase de Torrecilla, quizá por falta de espacio.

El escándalo.

El meollo del asunto es el hecho de que un religioso, asistiendo a toros, aprueba una "acción en que de ordinario suelen suceder muertes y desgracias", hecho tenido por escandaloso. Si no se deja ver, no hay lugar a escándalo: no es "ocasión de daño y ruina espiritual del prójimo" (según una de las acepciones de "escándalo" en el Diccionario).

Ahora bien, más interesante resulta la costumbre universitaria de asistir a las corridas. Para el contenido de las otras guardas del libro, ver esta nota del blog.

[1] Suma de todas las materias morales etc., por fray Martín de Torrecilla.

[2] Adhuc, adverbio latino, ‘hasta aquí’.

[3] Immo. adverbio latino, ‘al contrario’.

[4] Diana, Antonino (c. 1585–1663). Teólogo italiano.