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O tempora, o mores: más quejas contra la escolástica y sus maestros

O tempora, o mores: más quejas contra la escolástica y sus maestros

Ya hemos tratado en este blog el asunto de la polémica entre escolásticos y modernos[1]. Una nueva muestra, esta vez en las guardas de un gran intérprete de santo Tomás de Aquino, fray Juan de Santo Tomás. João Poinsot (1589-1644) tomó dicho nombre al vestir el hábito dominicano, cuando contaba veintitrés años, en el convento madrileño de Santa María de Atocha. En España ejerció la cátedra e incluso alcanzó la Corte de Felipe IV, como confesor real[2]. Fray Juan es uno de los autores designados por fray Cristóbal de Torres en sus Constituciones:

(…) Y esten obligados los que governaren el Collegio a gastar esto con cada uno, comprandoles ante todas cosas el curso de Artes que compuso el Reverendisimo Padre Maestro fray Juan de Sancto Thoma, confessor de Su Magestad [Torres, Cristóbal de. Constituciones, Título III, Constitución VII. 1654. AHUR, Vitrina, carpeta 4].

Autor estimado a mediados del siglo XVII, cambiará de suerte con el paso de un siglo, como testimonia la siguiente nota [Cursus theologici, E04N055]:

O tempora, o mores: más quejas contra la escolástica y sus maestros

O tempora, o mores: frase ciceroniana que fue famosa ya en tiempos de Séneca.


O tempora, o mores[3], o mentes h[omi]num

cecas[4] in his asinis ranciisque[5] imbutas[6]

quorum cor adeo his mulis adheret

ut nec de auro in Mammonis

nec de Epicuro in voluptatibus talia ænuntietur?

Cuya traducción viene siendo:

¡Qué tiempos, qué costumbres: qué mentes ciegas de los hombres y convencidas por estos asnos rancios, cuyo corazón está tan pegado de estas mulas que tal no se diga ni del oro de Mammón ni de los placeres de Epicuro!

El sentido de la última frase no es claro, más cuando la lectura del verbo no es segura: proponemos ænuntietur (= enuntietur). Tampoco es del todo segura la mención de Mammón, personaje bíblico asociado con la avaricia, si bien es posible en el contexto de auro in Mammonis.

A pesar de las mencionadas dificultades, la censura de la corriente filosófica que representa fray Juan de Santo Tomás es bien clara, apelando a cierta erudición de autores clásicos.



[2] Como dominico, es posible que haya conocido a fray Cristóbal de Torres.

[3] O tempora, o mores [¡Qué tiempos, qué costumbres!], frase socorrida de Cicerón en sus discursos.

[4] O miseras hominum mentes, o pectora caeca! [Desdichados espíritus de los hombres, ciegos entendimientos]. Luc. De rerum natura, 2.14.

[5] La forma *rancius, tenida por vulgar, corresponde al clásico rancidus [esp. > rancio].

[6] His enim rebus imbutae mentes haud sane abhorrebunt abutili aut a vera sententia [Pues las mentes, imbuidas en estas cosas, no se apartarán de lo útil o de lo verdadero]. Cic. De legibus, 2.16