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“Smart cities”: las ciudades del futuro

Juan Falkonerth*

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En este artículo se propone dar una mirada objetiva a las oportunidades y retos que representan en sí las Smart Cities o ciudades inteligentes, los elementos claves y la razón de su importancia.

Así mismo, explorar la necesidad de que las administraciones públicas empiecen a pensar en la construcción de las urbes a partir del concepto de ciudad 4.0 y la ingeniería que ello implica.
 
Las “smart cities” o ciudades inteligentes, son aquellas que satisfacen las verdaderas necesidades de sus habitantes.  Para cumplir estos propósitos hacen uso de las nuevas tecnologías, fortalecen sus economías y le apuntan al desarrollo sostenible[1]. Con esto, garantizan en debida forma la prestación de sus servicios públicos y hacen de la ciudad un centro de operación inteligente basado en la recolección de datos, su interpretación y en la conectividad.
 
El concepto de Smart Cities no es nuevo y data de 1990, aunque no había unificación de criterios para definirlo, sí existían importantes aproximaciones que tenían que ver con living lab, el internet de las cosas y el ecosistema innovador, entre otros; esto obedeció a que era un concepto de construcción universal[2] en el cual, pese a las diferencias esgrimidas, se podían identificarse elementos claves y constantes como lo eran el uso de las tecnologías de la información y de las comunicaciones – TIC– al servicio de las personas.
 
Las características de estas nuevas ciudades son la economía circular, los datos abiertos y la Big Data, entre otras[3] como bien lo señaló Stefan Junestrand, en su visita a Colombia en 2019. A partir de esta, se invitó a los miembros de la comunidad a pensar en procesos constructivos de ciudad con el uso de las nuevas tecnologías. El factor innovador es sin duda alguna la clave del éxito en estos procesos.
 
Para hacer esto posible, se requiere de la implementación de un sistema de sistemas que sea capaz de recopilar datos a través de sensores, procesar estos macrodatos en tiempo real y ponerlos al servicio de la comunidad[4]. De esta manera, se podrá construir una gran base de información alimentada por cada uno de los individuos a través de los dispositivos electrónicos que usan a diario y que permiten crear el insumo clave para la ciudad inteligente: los datos.
 
Esto permitiría que la ciudad piense por sí misma y pueda optimizar los procesos que en ella convergen, para garantizar la calidad de vida de quienes la transitan a diario. Piénsese, por ejemplo en: urbes donde opere la movilidad inteligente capaz de predecir el flujo del tránsito y de manejar el sistema de semáforos acorde a esto, en la georeferenciación de parqueaderos libres en la zona, en indicadores de contaminación del ambiente que alerten cuando hayan picos que pongan en riesgo la salud y envíen mensajes para que la gente transite por vías alternas, en sistemas de iluminación que solo se activen cuando pase gente por el lugar, en programas de seguridad que permitan identificar las zonas de mayor riesgo, capaces de predecir el delito y combatirlo de mejor forma, entre muchas otras; pues bien, todo esto es posible a partir de la concepción de ciudad inteligente.  
 
Para que esto sea una realidad se requiere un amplio compromiso institucional por parte de las autoridades gubernamentales y de la población, los primeros para tener la capacidad de conectividad y de hacer la nueva ingeniería de la ciudad, los segundos con la voluntad de aportar sus datos, los cuales son generados a partir del uso de sus dispositivos tecnológicos y que serán parte fundamental de este engranaje, tema nada fácil pero vital para el cometido planteado. Es clave señalar que la construcción de la ciudad inteligente es colectiva y en ella deben interactuar todos los actores de la sociedad.

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Su urgente implementación radica en el rápido crecimiento demográfico y en la migración a las grandes ciudades. Datos publicados por el diario El País, revelan que para 2030 habrá más de 8.500 millones de personas en el mundo, el 60% de esa población vivirá en las urbes, las ciudades tendrán como mínimo un millón de habitantes y el 80% de la energía se consumirá en estas, a diferencia del 66% actual[5]. Esto hace que cada vez la población demande más y mejores servicios por parte de las administraciones locales.
 
Por eso ya se conoce de ciudades que han empezado su transformación y que hoy tienen indicadores muy favorables, como es el caso de Helsinki, en Finlandia, en donde ya existen vertederos de basuras subterráneos, eliminando la contaminación visual y dejando de usar vehículos de recolección; en Santander, España, se optimizaron varios procesos como el riego de zonas verdes los cuales ocurren únicamente cuando están secos y en el tema de basuras estas solo se recogen cuando las canecas están realmente llenas; en Rio de Janeiro, Brasil, se creó una APP denominada Smartfavela, con la cual se diseñan y se votan las nuevas propuestas arquitectónicas de las favelas haciendo participe a la comunidad de estas decisiones[6].
 
Colombia no se queda atrás en la implementación de territorios inteligentes, por ejemplo se tiene el caso del municipio de Soacha, en el cual, a través de sensores y dispositivos electrónicos ubicados en las viviendas se logra detectar posibles deslizamientos de tierra y mandar alertas a las autoridades pertinentes; otro caso es la ciudad de Medellín, Antioquia, la cual fue reconocida recientemente como referente de innovación por el Foro Económico Mundial[7].
 
Sin embargo, esto no implica que no haya mucho por hacer, ya que del análisis del estudio de ciudades inteligentes del IESE Cities in Motion Strategies, se desprenden los siguientes datos que denotan un largo camino por recorrer, observese como Bogotá ocupa el puesto 117, Medellín, el puesto 134, Cali el puesto 148; mientras que Hong Kong, esta en el puesto 11, Singapur esta en el puesto 7, París en el puesto 4 y Londres, esta en el primer lugar, entre más de 137 ciudades[8]. Es de anotar que el estudio analiza más de 80 indicadores que tienen que ver con ecosistemas sostenibles, actividades innovadoras, equidad entre ciudadanos y conectividad, como se señala en su página Web.
 
Por estas y por muchas otras razones, Colombia debe hacer el tránsito a la construcción de ciudades inteligentes, con el fin de mejorar la calidad de vida de sus habitantes y hacer sus procesos más amigables con el medio ambiente, y así mismo avanzar en el ranking de urbes que han evolucionado en la materia. Para hacer de esto una realidad, se deben vencer varios obstáculos, entre ellos, la reingeniería del sistema de la ciudad que ahora deberá estar basado en las tecnologías, la implementación de sensores anclados a un sistema de sistemas que capturen información y la procesen en tiempo real y definir el uso de los datos (aspectos legales). Tarea nada fácil pero necesaria para articularse a la realidad actual de la sociedad.
 
Lo que más trabajo llevará es lo referente a los datos, ya que se requiere que los mismos sean de uso público y hagan parte de la infraestructura de la ciudad, como ocurre con los servicios públicos domiciliarios, así lo señaló Francesca Bria, directora de Tecnología e Innovación Digital de Barcelona[9], quien planteó el debate con miras a encontrar soluciones que permitan la consolidación de las ciudades inteligentes.
 
Bajo este contexto, se requiere del trabajo articulado y sistemático de las autoridades gubernamentales, el sector real, las universidades, los centros de pensamientos, los gremios y la sociedad civil, para hacer real la transformación de las ciudades e incorporar al país en las dinámicas de cambio que vive el mundo. Para esto, en la agenda nacional debe incorporarse y darse trato prioritario a la construcción de ciudades inteligentes y que exista una verdadera voluntad política para lograrlo.

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*Abogado egresado de la Universidad Militar Nueva Granada, Especialista en Derecho Administrativo de la Universidad del Rosario y Magister en Derecho Público de la Universidad Externado de Colombia.

 


[1] ONU, Objetivos de Desarrollo Sostenible, ¿Sabes qué son las ciudades inteligentes?, https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2016/10/sabes-que-son-las-ciudades-inteligentes/
 

[2] RIZZON, F. et al. SMART CITY: UM CONCEITO EM CONSTRUÇÃO. (Portuguese). Revista Metropolitana de Sustentabilidade[s. l.], v. 7, n. 3, p. 123, 2017. Disponível em: http://basesbiblioteca.uexternado.edu.co:2165/login.aspx?direct=true&db…. Acesso em: 23 jul. 2020.
 

[3] MINTIC, ¿Cómo construir la ciudad ideal? La pregunta que despejó experto internacional en Colombia 4.0, https://www.mintic.gov.co/portal/inicio/Sala-de-Prensa/Noticias/104144:Como-construir-la-ciudad-ideal-La-pregunta-que-despejo-experto-internacional-en-Colombia-4-0
 

[4] DW Español, Ciudades inteligentes: el dilema entre la privacidad de datos y bien común, https://youtu.be/TYoT30CKCEg
 

[5] EL PAÍS, TELEFONICA EMPRESAS, La vida en una ciudad inteligente, https://elpais.com/publi-especial/thinkbig-empresas/ciudades-inteligentes/
 

[6] DW Español, Ciudades inteligentes: el dilema entre la privacidad de datos y bien común, https://youtu.be/TYoT30CKCEg
 

[7] Innovación: ¿Colombia está lejos de destacar por sus ciudades inteligentes? July 2019. http://basesbiblioteca.uexternado.edu.co:2165/login.aspx?direct=true&db…. Accessed July 23, 2020.
 

[8] IESE Cities in Motion Strategies, es una plataforma de investigación lanzada por el IESE Business School Center for Globalization and Strategy y el Departamento de Estrategia del IESEhttps://citiesinmotion.iese.edu/indicecim/
 

[9] DW Español, Ciudades inteligentes: el dilema entre la privacidad de datos y bien común, https://youtu.be/TYoT30CKCEg