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La relectura del pasado colonial en la obra de Alejo Carpentier

Ismael Iriarte Ramírez

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El arpa y la sombra del escritor cubano Alejo Carpentier nos muestra una nueva visión sobre la vida de Cristóbal Colón y el impacto de su travesía con pretensiones descubridoras en el mundo que hoy conocemos.

La obra, publicada apenas un año antes de la muerte del autor, se erige como una reescritura de la propia historia americana desde una suerte de autopercepción, lo que se considera como uno de los rasgos distintivos del movimiento hispanoamericano conocido como la nueva novela histórica (Pacheco 211).

La primera parte de la novela se desarrolla en el siglo xix y gira en torno a la intención del papa Pío IX de canonizar a Cristóbal Colón, motivado por sus inestimables contribuciones a la fe católica (Palmero 109). Para justificar esta determinación el pontífice encarga una biografía “en regla” del almirante, acción en la que ya se advierte la vocación de reescribir la historia, no solo mediante acciones específicas que promuevan el cambio, o de la misión de relatar una serie de acontecimientos, sino desde la clara intención de presentarlos al acomodo de una determinada causa.

Esta parte de la historia también evoca el viaje realizado por Pío IX a Chile, cuando aún siendo el joven religioso Mastai Ferreti formó parte de la delegación del nuncio apostólico en ese país. Se recrea así la travesía de los conquistadores y colonizadores europeos en América, con similares aventuras y desencuentros, en este caso experimentados por los representantes de la Iglesia Católica y la santa fe en el nuevo mundo. De la misma forma en la que la valía de los conquistadores se mide en función de las tierras y riquezas obtenidas para la Corona, los méritos de los evangelizadores se presentan en virtud de los cientos de miles de almas recuperadas reclamadas para las filas del cristianismo.

El recorrido propuesto por El arpa y la sombra nos lleva a continuación a las memorias de un moribundo Cristóbal Colón, que a la espera de su confesor relata con inusitada honestidad los verdaderos acontecimientos de su aventura americana. La figura del navegante, así como sus acciones y motivaciones se narran con una crudeza tal, que rayan en el humor negro, característica que no será ajena en varias obras y autores de la nueva novela histórica (Pacheco 215).

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La versión de Carpentier de los hechos que marcaron lo que se ha venido a conocer como el descubrimiento de América, nos muestra a un Cristóbal Colón presa de la ambición y sumido en una búsqueda febril de oro, especias o cualquier mercancía que le representara riquezas, mucho más que gloria. Esta carrera irracional lo llevó a emplear métodos violentos y en no pocas ocasiones a acudir a la brutalidad, en esto último si se advierte un distanciamiento radical de la figura benévola y desprovista casi por completo de rasgos verosímiles, que se ha propagado hasta nuestros días a través de la reproducción por parte de Bartolomé de las Casas del diario cuya autoría se le atribuye al almirante.

La concepción humanizadora de los nativos de las tierras halladas con la que históricamente se ha identificado a Colón también se ve sacudida por la nueva construcción de la historia propuesta por Carpentier. De esta forma la descripción del Diario de a bordo, prolífica en palabras de admiración y emotivos calificativos para los indígenas, no guarda ninguna relación con la forma impiadosa con la que el navegante relata su encuentro con los americanos, a quienes describe como ridículos, paupérrimos.

Resulta paradójico que esta representación literaria, disruptiva e incluso caricaturesca que ofrece El arpa y la sombra pueda considerarse más verosímil que la que se nos ha transmitido durante siglos, que, aunque surgida de documentos de carácter histórico parece más producto de la ficción. No se trata de una deliberada satanización de Cristóbal Colón sino más bien de una representación más realista y cercana a la condición humana, limitada y falible por definición.

En esta búsqueda de autodescubrimiento y reafirmación de la identidad americana que se le atribuye a las novelas de corte histórico publicadas a lo largo del continente durante la segunda mitad del siglo xx, nos encontramos también ante la destrucción de la imagen que tradicionalmente habíamos conocido del conquistador europeo, encarnada en Colón. Esto podría entenderse desde la necesidad de reescribir la propia historia alejada de la mirada del eurocentrismo.

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Uno de los aspectos dignos de mención en la construcción de El arpa y la sombra es el relacionado con el manejo del tiempo, que se nos presenta fraccionado y en general desprovisto de una secuencia lineal. Esto se evidencia no solo en la forma como los personajes deambulan por sus recuerdos saltando de una época a la otra, sino también en la complementariedad de los relatos que con varios siglos de diferencia configuran el sentido de la historia (Palmero 108).

La sensación general tras la lectura de esta obra y su inevitable comparación con los textos cuyos acontecimientos se reseñan es equiparable a la de incredulidad y desencanto, que se produce al conocer de cerca el funcionamiento de los medios de comunicación. De la misma forma en la que los acontecimientos que se nos presentan se presumen sujetos a intereses económicos, políticos o editoriales, la relación de hechos históricos sobre la que se ha construido la identidad cultural del continente debe observarse y estudiarse con una mirada más aguda, teniendo siempre presente el contexto y las motivaciones que generan dichas crónicas.



 
Referencias
Carpentier, Alejo. El arpa y la sombra. Vol. 181. Ediciones AKAL, 2008.
Palmero González, Elena. "El último viaje a los orígenes de Alejo Carpentier: El arpa y la sombra." Contexto: revista anual de estudios literarios 13 (2007): 105-118.
Pacheco, Carlos. "La historia en la ficción hispanoamericana contemporánea perspectivas y problemas para una agenda crítica." Estudios: revista de investigaciones literarias 18 (2001): 205-224.