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Urbanismo feminista, un cambio de perspectiva

Laura Sofia Morales Alvarado

Urbanismo feminista -  Imagen del Topo

El urbanismo feminista cada vez adquiere mayor atención, producto de la necesidad de repensar la forma en que se planifican las ciudades.

 

Este hecho, adquiere aún mayor relevancia en medio de la coyuntura por la que atraviesa el mundo a causa de la pandemia, la cual ha conllevado a que sobresalgan problemáticas sociales que, si bien ya eran conocidas antes, hoy se acentúan más. La desigualdad, en este contexto, se convierte en uno de los aspectos con mayor visibilización, puesto que las familias más vulnerables son las que enfrentan con mayor dificultad esta situación. Para atender problemas derivados de la desigualdad, el urbanismo feminista plantea la urgente necesidad de cambiar la perspectiva en que se construye la ciudad, proponiendo como eje de este proceso al ser humano. Por ello, a continuación, abordaré la propuesta que realiza el urbanismo feminista y la importancia que requiere implementarlo.

Antes de exponer la premisa principal de este, se requiere resaltar las principales problemáticas que busca enfrentar. En primer lugar, inicia reconociendo la relación entre el patriarcado y el capitalismo, producto de la cual surge una ciudad concentrada en la esfera de lo productivo, en todo aquello que representa un valor mercantilista y expulsando así todo lo que no responde a las lógicas de extracción de valor. En segundo lugar, esta relación desconoce la división sexual del trabajo, desconociendo así las tareas domésticas, que perpetuamente se han delegado a las mujeres, de esta forma, la ciudad invisibiliza las necesidades que surgen a partir de estas. Con lo anterior no se pretende perpetuar dicha división del trabajo, por el contrario, se busca reconocer las necesidades que requiere en términos de espacio, para realizar estas actividades. Está problemática se evidencia a través de espacios públicos poco amigables con el peatón, principalmente con población discapacitada, diseñados para el uso de vehículos. Además, este hecho ha conllevado a que las ciudades sufran problemáticas como la gentrificación, la turistificación, la expansión descontrolada de la huella urbana, entre otras.

Es por ello el urbanismo feminista propone re pensar el urbanismo desde una perspectiva enfocada en el ser humano, de tal forma, que desde la planeación y el diseño se generen espacios que mejoren la calidad de la vida cotidiana de los ciudadanos. Para lo anterior plantea cinco principios: (1) proximidad, (2) diversidad,
(3) autonomía, (4) vitalidad, (5) representatividad. En conjunto el producto de estos principios genera mayor acceso a un transporte público seguro, mejor infraestructura pública, mayor accesibilidad a equipamientos, mayor mezcla de usos del suelo, etc. Lo anterior con relación a la planeación, respecto al diseño, es necesario crear espacios con mejor iluminación, más seguros, que fomenten la comunicación e interacción entre las personas (Muxí, 2018).

Esta propuesta tiene como base teórica el trabajo desarrollado por el sociólogo Henri Lefebvre, quien desarrollo el concepto derecho a la ciudad. El derecho a la ciudad inicia por reconocer que esta es un producto del capitalismo, es por ello, que no logra responder a las necesidades del ser humano; por tanto, es necesario transformar la perspectiva bajo la cual está pensada. Partiendo de la anterior premisa, el colectivo español Col-lectie Punt 6, integrado por arquitectas y urbanistas, quienes han desarrollado a profundidad la teoría de Henri Lefebvre desde una perspectiva de género, consolidando diferentes trabajos desde la investigación hasta la movilización ciudadana desarrollando así la propuesta de llevar el feminismo a lo urbano; sin embargo, existen autores que han trabajado esta propuesta.

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Urbanismo feminista - Imagen de Periódico Diagonal

Para llevar su planteamiento a la realidad existen varios casos que lo pueden ejemplificar, aunque varios evidencian problemas en su implementación, si demuestran una intención por cambiar de paradigma. En primer lugar, Suecia no solo ha buscado implementar políticas sociales con perspectiva de género, sino también proyectos urbanísticos apoyados en esta línea. Este es el caso del Plan Estratégico de Gotemburgo, el cual contaba con dos líneas de formulación; por un lado, propone un modelo tradicional top-down para los aspectos de mayor escala; por otro lado, aquellos aspectos que correspondían a una menor escala incluían una perspectiva bottom-up, por medio de esta la comunidad manifestaba sus necesidades prioritarias (Campana, 2019). En concreto, el proyecto consistía en otorgar el mismo valor a los espacios creados para realizar actividades productivas y reproductivas, acabe aclarar que un plan estratégico corresponde a un instrumento que traza la ruta de desarrollo para una ciudad en Suecia, es posible considerar el POT como un equivalente en Colombia; aunque, pueden tener diferencias, puede considerarse que comparten el mismo fin. Sin embargo, este Plan es una clara muestra de que, a pesar del interés por un cambio de perspectiva, los objetivos esperados no se lograron, puesto que las iniciativas de menor escala no obtuvieron la atención esperada.

En segundo lugar, en España se presentan varios casos ejemplares, uno de ellos corresponde al trabajo realizado por el grupo de arquitectos conocidos como Paisaje Transversal, quienes se han consolidado como un referente para el diseño y la planeación urbana, gracias su enfoque sostenible desde términos ambientales, sociales y económicos. Entre los proyectos que han realizado se destaca la intervención que se viene llevando a cabo al parque Pradogrande en Madrid. Esta consiste en un proyecto de renovación que permita el mejoramiento del espacio público, para ello propone un proceso de diseño colaborativo que involucra a todos loa actores. El proceso parte por un análisis el funcionamiento del parque, el cual permite evaluar tres dimensiones movilidad, naturaleza y paisaje y usos, a partir de los resultados el grupo de arquitectos elaboran varias propuestas que son discutidas en colectivo hasta llegar a la propuesta final (Paisaje Transversal , 2020).

En contraste con las ciudades europeas, el ambiente político y social no es igual para el caso colombiano, por ello la necesidad de implementar este modelo es aún más urgente, sin embargo, la voluntad política y el contexto para ello es aún más precario. Con las presentes dificultes, producto de la pandemia, sobresalen algunas necesidades, por ejemplo, mejorar la red de ciclo rutas, evitado de esta forma un posible contagio, producto del uso de transporte público. Además de las dificultades en términos políticos y técnicos, se suma una cultura fuertemente patriarcal, en el que la mujer tiene a su cargo la mayoría de las actividades domésticas.

Para concluir, aunque es un reto poder implementar proyectos urbanos con enfoque de género en Colombia y que estén centrados en el bienestar del ser humano, es necesario que esto se realicen con urgencia. Para lo anterior, será necesario un fuerte reclamo colectivopartiendo por un cambio de perspectiva personal, en el que reconozca desde lo individual las desigualdades que en diferentes entornos viven las mujeres. De esta forma, podrá llevarse al espacio de lo colectivo y así fomentar un cambio de perspectiva que logré influir en la forma como es planificada y diseñada la ciudad.

Referencias
Campana, A. (2019). Universitat Autonoma de Barcelona . Obtenido de Universitat Autonoma de Barcelona : https://ddd.uab.cat/pub/trerecpro/2019/hdl_2072_367585/TFM_AlejandroCam… usti.pdf
Muxí, Z. (Julio de 2018). Arch Daily. Obtenido de Arch Daily: https://www.archdaily.co/co/893072/que-es-el-urbanismo-feminista
Paisaje Transversal . (2020). Paisaje Transversal . Obtenido de Paisaje Transversal : http://paisajetransversal.com/portfolio/parque-pradogrande/