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“Bargueño”, palabra reciente para un mueble viejo

portada

Siguiendo la pista del emblemático mueble de la Rectoría, nos encontramos una posible alusión a su existencia en el Inventario de 1866. Quedó la duda, entonces, de que la palabra “bargueño” no estuviera en uso, por lo menos a mediados del siglo XIX. Hoy podemos decir que se va confirmando la hipótesis, por dos vías distintas: en el CORDE (Corpus Diacrónico del Español, de la Real Academia Española), se documenta el primer uso del término en las obras de Pérez Galdós (1885-87). En un artículo sobre bargueños, nos informan que el primero en usar tal denominación fue Juan Facundo Riaño[1], en el Catálogo de objetos artísticos españoles del Museo de Victoria y Alberto de Londres, en 1872 (Malmanger 2004).
 

Es decir, el mueble colonial de la Universidad seguramente fue llamado por su dueño “escritorio”.
 

El bargueño, en su ubicación actual.

 

 

Sigue el enigma.

 

Si la cosa se va aclarando en el campo lingüístico, no así la historia del mueble. El bargueño del Rosario se relaciona tradicionalmente con el Dr. Masústegui. El rector Carrasquilla lo llama, en 1902, el “venerable escritorio de Masústegui”. El caso es que, en el Inventario de sus bienes, en la sección “Alhajas de madera”, no hay nada* que se pueda identificar como bargueño (caja 12 ff.14-15r):
 


*A Hernández de Alba, en su Crónica (v.2 pp. 310-11), le parece que sí. Sería, entonces el ítem "un escritorio grande con cerradura doble".


Bibliografía.
Marmangel, N. (2004). EL bargueño, mueble español por excelencia. Boletín de información técnica, 228, pp. 44-46.
[1] Riaño escribe “vargueño”, en su Classified and Descriptive Catalogue etc.